¿Qué relación tiene el pensamiento con el deseo?

Pensar y deseo

Mientras haya deseo, toda experiencia condiciona más y más el pensamiento y la emoción (14).

El deseo da una falsa continuidad a nuestro pensar, y la mente se aferra a esa continuidad cuyas acciones son el mero seguimiento de normas, ideales, principios, y el establecimiento del hábito. Por eso la experiencia jamás es nueva fresca, gozosa, creativa (14).

¿Qué es lo que da continuidad al deseo? Es el pensamiento. Primero uno ve el automóvil, luego hay la sensación, a la que sigue el deseo. Y, si no interviene el pensamiento para dar continuidad al deseo, diciendo: ‘tengo que tener ese auto; ¿cómo lo conseguiré?’, entonces, el deseo termina. Lo importante no es, pues, el deseo, sino el hecho de que le damos continuidad. Por ejemplo, damos continuidad a la sexualidad por medio del pensamiento, por imágenes, por cuadros, sensación, recuerdo; mantenemos el recuerdo en marcha pensando sobre aquello, y todo esto da continuidad a lo sexual, a la importancia de los sentidos. No es que los sentidos no sean importantes: lo son, pero nosotros damos al placer de los sentidos una continuidad que llega a ser abrumadoramente importante en nuestra vida. Lo que importa no es, pues, estar libre del deseo, sino comprender su estructura, y cómo le da continuidad el pensamiento. Y eso es todo. Entonces la mente es libre, y no tenéis que tratar de liberaros del deseo. Desde el momento que buscáis esa liberación del deseo, ya estáis presos en el conflicto. Cada vez que veis un automóvil, una mujer, una casa, o cualquier cosa que os atraiga, interviene el pensamiento y da continuidad al deseo, y entonces todo ello se convierte en interminable problema (40).

El deseo comienza cuando el pensamiento crea la imagen (41).

El deseo es el movimiento de percepción, ver, contacto, sensación, pensamiento en forma de deseo, con su imagen. Ahora estamos diciendo que ver, tocar, sensación, es normal, sano. Déjelo ahí. No permita que el pensamiento intervenga, que asuma el control sobre ella y la convierta en deseo (25).

El deseo existe solamente cuando el pensamiento se transforma en sensación. Existe ese movimiento. En tanto yo permanezca en ese movimiento, no puede usted pedirme que lo vea como falso y que lo rechace (62).

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