Domingo, 24 de Junio de 2018

Todo nuestro razonamiento se reduce a ceder al sentimiento. Blaise Pascal.

El esfuerzo terapéutico debe tener una visión clara de las potencialidades del paciente.  Es sobre estas potencialidades que se edificará el cambio, así que el fracaso en percibirlas con claridad puede hacer que el cambio sea en extremo improbable. Paul L. Wachtel.

Ninguna pregunta es tan difícil de contestar como aquella cuya respuesta es obvia.  George Bernard Shaw.

«Beatus ille» es una expresión latina que se traduce como «Dichoso aquel (que…)», y con ella se hace referencia a la alabanza de la vida sencilla y desprendida del campo frente a la vida de la ciudad. La temática del beatus ille es una de las cuatro aspiraciones del hombre del Renacimiento, que son: el beatus ille, el carpe diem («atrapa el día»), el locus amoenus («lugar ameno», idealización de la realidad) y el tempus fugit («tiempo que corre») y la consciencia de ello.

No bien ha entrado en la vida, el niño es ya un cazador […]. Le ocurre como en los sueños: no conoce nada duradero, todo le sucede, según él, le sobreviene, le sorprende. Walter Benjamín.

No existe ningún método en la historia porque la historia no plantea ninguna exigencia […]. La historia no impone normas; ninguna regla de juego la domina, nada es inaceptable para ella. Ésta es la característica más original del género histórico. Paul Veyne.

En el pensar, todas las cosas se vuelven solitarias y lentas. M. Heidegger.

Filosofía Analítica: la descripción de nuestros modos de pensar y de hablar a propósito del mundo y, correlativamente, la descripción del mundo tal como estos modos nos obligan a concebirlo. La filosofía analítica así entendida es esencialmente una teoría de las descripciones. Paul Ricoeur.

Ser racional es simplemente examinar cualquier tema –religioso, literario o científico- de un modo que descarte del dogmatismo, la actitud defensiva y al radical indignación. Richard Rorty.

CICERÓN:

  • Voz: se requiere que sea clara y suave. La primera [claridad] se perfecciona con el ejercicio, la otra [suavidad] con la imitación de aquellos que se explican con facilidad y dulzura… El sonido de su voz era suave, la expresión de las sílabas, ni demasiado fuerte ni confusa, nada de oscuridad, nada de afectación, sin especial esfuerzo, sin languidez ni retumbancia [sonido grave].

  • César, hermano del padre de Cátulo: su estilo sencillo y natural obscurecía en el foro la elocuencia más vehemente de los otros oradores.

  • Haya en nuestros discursos aquella dulzura, sin presunción ni pertinacia [obstinación], en que sobresalen tanto los discípulos de Sócrates.

  • Al reprender apartemos la ira lejos de nosotros, porque no deja obrar cosa alguna con prudencia y rectitud.

  • En la conservación evitar murmurar y hacer chanzas injuriando.

  • Generalmente se ha de reprender con clemencia, aunque con seriedad, de modo que nos hagamos respetar; pero sin malas razones.

  • Son precisas a veces las represiones en que es menester esforzar más la voz y usar de una gravedad en las palabras que participe la aspereza, pero esto se ha de ejecutar de suerte que perciban los demás que no estamos airados.

  • Generalmente se ha de reprender con clemencia, pero también con seriedad, de modo que nos hagamos respetar y aún se ha de dar a entender que aquella misma aspereza que lleva la represión consigo se ha tomado por el bien de aquel a quien se reprende.

  • Es también puesto en razón que en las contiendas con nuestros mayores enemigos guardemos dignidad, pero no demos entrada a la ira, aunque oigamos injurias que no mereciéramos oír.

  • Es increíble cuánto gana los ánimos de los hombres la suavidad y dulzura de la conversación.

  • Los peripatéticos [discípulos de Aristóteles] decían que la iracundia [enfado] y demás pasiones nos eran dadas por la naturaleza y que por esto no las habíamos de arrancar de nosotros, sino moderarlas. Los estoicos creían que las tomábamos por opinión, y que así las debíamos dejar enteramente.

  • Cuando se ha ofendido a otro contra toda nuestra intención, excusarse del modo posible, alegando la inevitable necesidad, y que no se pudo obrar de otra suerte y recompensar con otras obras y servicios la pasada ofensa.

  • Ley es la suprema razón fundada en la naturaleza que ordena qué ha de hacerse y prohíbe lo contrario.

  • El bien del pueblo es la suprema ley.

  • La Filosofía, si se quiere definir bien, no es más que el deseo de sabiduría.

  • No existe ninguna justicia si a cada uno no le está permitido poseer lo suyo.

  • El derecho exagerado es extremadamente injusto.

  • Prefiero equivocarme con Platón que acertar en compañía de estos.

  • La naturaleza nos ha dotado con un incansable deseo de ver la verdad en nuestras mentes.

  • Toda la vida de los filósofos es una meditación sobre la muerte.

  • La Filosofía es la verdadera medicina del alma.

  • Comamos, bebamos y gocemos: trás la muerte no habrá ningún placer.

  • Para el hombre sabio vivir es pensar.

  • Creo que nada hay difícil para el que ama.

  • Si cerca de tu biblioteca tienes un jardín, no te faltará nada.

  • El hambre es el condimento de la comida.

  • Por la costumbre se forma casi otra naturaleza.

  • La amistad brilla más entre los iguales.

  • Para vivir como es debido, el breve tiempo de la vida resulta bastante largo.

  • La historia… testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida, testigo de la antigüedad.

  • La cara es el espejo del alma, y los ojos son sus intérpretes.

  • En las discordias civiles, como los buenos valen más que los muchos, propongo pesar a los ciudadanos mejor que

  • Las leyes callan en medio de las armas.

  • El dinero es el nervio de la guerra.

  • Nada corre tanto como la calumnia, nada se lanza con más facilidad, se acoge con más presteza y se difunde tan

  • La Filosofía tiene por objeto la enseñanza de la virtud, el deber y la vida recta.

  • No solamente es ciega la fortuna, sino que de ordinario vuelve también ciegos a aquellos a quienes acaricia.

  • Los hombres son como los vinos:la edad agria los malos y mejora los buenos.

  • Este es el primer precepto de la amistad: Pedir a los amigos sólo lo honesto, y sólo lo honesto hacer por ellos.

  • Mis libros siempre están a mi disposición, nunca están ocupados.

  • Todas las cosas fingidas caen como flores marchitas, porque ninguna simulación puede durar largo tiempo.

  • La confidencia corrompe la amistad; el mucho contacto la consume; el respeto la conserva.

  • La ley suprema es el bien del pueblo.

  • La victoria es por naturaleza insolente y arrogante.

  • El egoísta se ama a si mismo sin rivales.

  • Recuerdo lo que no quisiera, y no puedo olvidar lo que quisiera.

  • La necedad es la madre de todos los males.

  • Nadie que confía en sí, envidia la virtud del otro.

  • Cuando mejor es uno, tanto más difícilmente llega a sospechar de la maldad de los otros.

  • Estos son malos tiempos. Los hijos han dejado de obedecer a sus padres y todo el mundo escribe libros.

  • Quien contempla a un verdadero amigo, es como si contemplara a otro ejemplar de sí mismo.

  • La vida de los muertos perdura en la memoria de los vivos.

  • Los deseos deben obedecer a la razón.

  • El recuerdo del mal pasado es alegre.

  • Para ser libres hay que ser esclavos de la ley.

  • La amistad comienza donde termina o cuando concluye el interés.

  • La fuerza es el derecho de las bestias.

  • En cuanto a la adversidad, difícilmente la soportarías si no tuvieras un amigo que sufriese por ti más que tú mismo.

  • No basta adquirir la sabiduría, es preciso usarla.

  • Con frecuencia bajo un traje sucio se esconde una gran sabiduría.

  • Hay que atender no sólo a lo que cada cual dice, sino a lo que siente y al motivo porque lo siente.

  • Gran descanso es estar libre de culpa.

  • La ciencia que se aparte de la justicia más que ciencia debe llamarse astucia.

  • De hombres es equivocarse; de locos persistir en el error.

  • Es la fortuna, no la sabiduría, la que gobierna la vida del hombre.

  • Los hombres se asemejan a los dioses cuando hacen el bien a la humanidad.

  • Hago más caso del testimonio de mi conciencia que de todos los juicios que los hombres hagan de mí.

  • Cuando aspiras a alcanzar el puesto más alto, recuerda que es honorable la segunda, o tercera posición.

  • Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha.

  • La honradez es siempre digna de elogio, aún cuando no reporte utilidad, ni recompensa, ni provecho.

  • Son siempre más sinceras las cosas que decimos cuando el ánimo se siente airado que cuando está tranquilo.

  • La aspiración democrática no es una simple fase reciente de la historia humana. Es la historia humana.

  • La justicia no espera ningún premio. Se la acepta por ella misma. Y de igual manera son todas las virtudes.

  • Las enemistades ocultas y silenciosas, son peores que las abiertas y declaradas.

  • Preferiría la paz más injusta a la más justa de las guerras.

  • La naturaleza ha puesto en nuestras mentes un insaciable deseo de ver la verdad.

  • La naturaleza quiere que la amistad sea auxiliadora de virtudes, mas no compañera de vicios.

  • No basta con alcanzar la sabiduría, es necesario saber utilizarla.

  • Una cosa es saber y otra saber enseñar.

  • El tiempo es una cierta parte de la eternidad.

  • La ley no ha sido establecida por el ingenio de los hombres, ni por el mandamiento de los pueblos, sino que es algo

  • eterno que rige el universo con la sabiduría del imperar y del prohibir.

  • La ley es, pues, la distinción de las cosas justas e injustas, expresada con arreglo a aquella antiquísima y primera

  • naturaleza de las cosas.

  • La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.

  • No hay hombre de nación alguna que, habiendo tomado a la naturaleza por guía, no pueda llegar a la verdad.

  • Todas las acciones cumplidas sin ostentación y sin testigos me parecen más loables.

  • Cuanto mayor es la dificultad, mayor es la gloria.

SALUD:

  • El médico cura. La naturaleza da el bienestar. Aristóteles.

  • El mejor médico es la naturaleza. Galeno.

  • La naturaleza, el tiempo y la paciencia son los tres grandes médicos. G. Bohn.

  • La primera riqueza es la salud. Emerson.

  • En la salud hay libertad. La salud es la primera de las libertades. H. F. Amiel.

  • Libremos al cuerpo de sus toxinas, alimentémoslo correctamente y estará hecho el milagro de la salud. Arbuthnot Lan.

  • La mesa ha matado más gente que las guerras. DeMaistre.

  • Dime lo que comes y te diré lo que eres. Brillat-Savarin.

  • La salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago. Cervantes.

  • Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina tu alimento. Hipócrates.

  • La alimentación de los hombres superiores es la de las frutas y raíces crudas. Cervantes.

  • El ayuno es para el alma lo que los ojos para el cuerpo. Gandhi.

  • No tiene sentido depurar las aguas del río en la desembocadura cuando se sigue envenenando su fuente. J. Krishnamurti.

  • El hombre no muere, se mata. Séneca.

  • Todo secreto del arte de prolongar la vida consiste en no abreviarla. Ernst von Fentcherslebern.

  • Para alcanzar una fecunda vida, es menester vivirla despacio. Cicerón.

  • Así como no debéis curar los ojos sin curar la cabeza, ni curar la cabeza sin curar el cuerpo, tampoco debéis intentar curar el cuerpo sin curar el alma. Platón

  • No se tiene otra edad que la de nuestra voluntad de vivir. Jean Finot.

 

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