Sábado, 2 de Febrero de 2019

La naturaleza, según me parece, ha mostrado que la verdad es la diosa más grande en el mundo, y le ha dado la fuerza mayor. Polibio.

Lo que somos y lo que aportamos a los demás se debe en gran parte a la forma en que hemos sabido oponernos a nuestro entorno, a las condiciones en las que los otros se han ‘encontrado’ con nosotros. Hasta el punto de que la riqueza de una vida no se funda en la ausencia de conflictos sino en el arte de saber asumirlos. Marc Oraison.

He vivido mal y he aprendido mal a hablar claro. Paul Eluard. 

W. SHAKESPEARE:

El que muere paga todas sus deudas.

Asume una virtud si no la tienes.

Con el cebo de la mentira se pesca una carpa de verdad.

Dios os ha dado una cara y vosotros os hacéis otra.

Cuando llega la desgracia, nunca viene sola, sino a batallones.

La brevedad es el alma del ingenio.

En las cosas humanas hay una marea que si se toma a tiempo conduce a la fortuna; para quien la deja pasar, el viaje de la vida se pierde en bajíos [arenales] y desdichas.

Mira que a veces el demonio nos engaña con la verdad, y nos trae la perdición envuelta en dones que parecen inocentes.

Muchas veces tenemos por amor lo que es verdadera desgracia.

Perder el sueño, que desteje la intrincada trama del dolor; el sueño, descanso de toda fatiga; alimento el más dulce que se sirve a la mesa de la vida.

Quien saque como vosotros bien del mal, y haga amigo al enemigo, llevará la bendición de Dios.

La alegría es la salsa de las cenas.

Esa engañosa palabra mañana, mañana, mañana, nos va llevando por días al sepulcro, y la falaz lumbre del ayer ilumina al necio hasta que cae en la fosa.

Al nacer, lloramos porque entramos en este vasto manicomio.

¿Por qué golpeas a esa prostituta? Registra tu conciencia. ¿No cometiste tú mismo con ella el crimen que ahora castigas?

Los pequeños vicios traslucen a través de los andrajos de la miseria; más las finísimas pieles y los trajes de seda lo ocultan todo. Dale al vicio un broquel [escudo] de oro y la espada de la justicia se quebrará contra él, sin mellarlo; pero cubre su broquel con andrajos y un pigmeo lo atravesará con una simple paja.

No os fiéis de las tablas podridas.

Dos lindas bayas modeladas sobre el mismo tallo. Así es como dos cuerpos visibles, no teníamos más que un solo corazón.

Con todo esto y a decir verdad, en nuestros días, razón y amor no hacen buenas migas.

El amor no mira con los ojos, sino con el alma.

Fray Lorenzo: Allí en el suelo, borracho de sus propias lágrimas.

Benvolio: Vamos, pues, porque es vano buscar aquí a quien no quiere ser encontrado.

Romeo: …El amor es un humo que sale del vaho de los suspiros; al disiparse, un fuego que chispea en los ojos de los amantes; al ser sofocado, un mar nutrido por las lágrimas de los amantes; ¿qué más es? Una locura muy sensata, una hiel que ahoga, una dulzura que conserva.

Romeo: Se ríe de las cicatrices quien nunca ha sentido una herida.

El que va demasiado aprisa llega tan tarde como el que va muy despacio.

Conservar algo que me ayude a recordarte seria admitir que te puedo olvidar.

Cuando afirmé que moriría soltero es que no pensaba vivir hasta que me casara.

El necio piensa que es discreto; pero el discreto reconoce que es un necio.

El mismo diablo citará las sagradas escrituras si viene bien a sus propósitos.

El placer y la acción hacen aparecer breves las horas.

Algunas caídas son el medio para levantarse a situaciones más felices.

Allí donde el agua alcanza su mayor profundidad, se mantiene más en calma.

Anunciad con cien lenguas el mensaje agradable; pero dejad que las malas noticias se revelen por sí solas.

Comprarla a cambio de demasiadas preocupaciones es perder la vida.

Con frecuencia pedimos al cielo recursos que residen en nosotros mismos. El destino celeste nos deja libres en nuestras acciones y no retarda nuestros designios, sino cuando somos lentos en ejecutarlos.

Considera tú antes de entrar en las disputas pero, una vez estés en liza, hazte considerar.

Cuidado con la hoguera que enciendes contra tu enemigo; no sea que te chamusques a ti mismo.

Cualquiera puede dominar un sufrimiento excepto el que lo siente.

Cuanto más grande es la prueba, más glorioso es el triunfo.

Dejemos esclarecer por el tiempo las dudas. La fortuna conduce al puerto muchos barcos sin piloto.

Donde mueren las palabras nace la música.

El amor de los jóvenes no está en el corazón, sino en los ojos.

El amor nace, vive y muere en los ojos.

El amor no prospera en corazones que se amedrentan de las sombras.

El aprendizaje es un simple apéndice de nosotros mismos; dondequiera que estemos, está también nuestro aprendizaje.

El buen predicador es el que sigue sus propios preceptos.

El cansancio ronca sobre los guijarros, en tanto que la tarda pereza halla dura la almohada de plumas.

El dinero es la felicidad humana en abstracto; en consecuencia, aquel que no es capaz de ser feliz en concreto, pone todo su corazón en el dinero.

El hombre sin espíritu musical y que no se conmueve con la armonía de dulces sonidos, es capaz de todas las traiciones, insidias y latrocinios.

El pasado es un prólogo.

El peor pecado hacia nuestros semejantes no es odiarlos, sino tratarlos con indiferencia; esto es la esencia de la humanidad.

El poeta es un espía de dios.

En un minuto hay muchos días.

Entre la majestad y un hombre oscuro, no hay otra diferencia que la pompa visible.

Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada.

Excelente cosa es tener la fuerza de un gigante; pero usar de ella como un gigante es propio de un enano.

Fuertes razones, hacen fuertes acciones.

Hemos venido a este mundo como hermanos; caminemos, pues, dándonos la mano y uno delante de otro.

Hereje no es el que arde en la hoguera. Hereje es el que la enciende.

Jamás viene la fortuna a manos llenas, ni concede una gracia que no haga explicar [exigir] con un revés.

Juzgar a otro es juzgarse a uno mismo.

La aflicción hace de una hora diez.

La autoestima no es tan vil como la desestimación de uno mismo.

La belleza, sin necesidad de valedores, persuade por sí misma los ojos de los hombres.

La conciencia es la voz del alma; las pasiones, la del cuerpo.

La desconfianza en nosotros mismos es un enemigo traidor que nos priva de hacer muchas cosas buenas, sin más razón que la de no resolvernos e intentarlas.

La ira es un caballo fogoso; si se le da rienda suelta, se agota pronto por un exceso de ardor.

La ira es un veneno que uno toma esperando que muera el otro.

La juventud, aún cuando nadie la combata, halla en sí misma su propio enemigo.

La lluvia ligera suele tener duración larga, pero las grandes tempestades son repentinas.

La memoria es el centinela del cerebro.

La mejor parte del valor es la discreción.

La miseria depara al hombre extraños compañeros de cama.

La mujer es un manjar digno de los dioses cuando no lo guisa el diablo.

La mujer ligera hace pesado al marido.

La paz y la abundancia engendran cobardes; la necesidad fue siempre madre de la audacia.

La pena, más que cordial, es un corrosivo para los males que no tienen cura.

La prosperidad es el más seguro lazo de amor.

Lamentar un infortunio pasado, y que no existe, es la más segura vía de crearse otro infortunio.

Las improvisaciones son mejores cuando se las prepara.

Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón.

Las sensaciones extremas, cuando se prolongan, acaban por no sentirse.

Las valiosas presas convierten en ladrones a los hombres honrados.

Ligerezas como el aire son para el celoso fuertes confirmaciones, como un testimonio de las sagradas escrituras.

Lo bonito y lo feo no existen, es el pensamiento lo que hace que así sean.

Los amigos que tienes y cuya amistad la hayas puesto a prueba, engánchalos a tu alma con ganchos de acero.

Los grandes sufrimientos se exacerban a la vista de los que podrían aliviarlos.

Los hombres poderosos tienen manos que alcanzan lejos.

Los males desesperados se alivian con remedios desesperados, o no tienen alivio.

Los peligros visibles nos atemorizan menos que los horrores imaginarios.

Los puñales, cuando no están en la mano, pueden estar en las palabras.

Los que no saben gobernar, que obedezcan.

Los viejos desconfían de la juventud porque han sido jóvenes.

Maestro, quisiera saber cómo viven los peces en el mar. Como los hombres en la tierra: los grandes se comen a los pequeños.

Miserable es el amor que puede ser remedio.

Muestra tu valor y envaina la espada.

Nada hay serio en el destino humano.

Nada más elocuente que la elección.

No enciendas tanto la hoguera contra tu enemigo que alcance a quemarte.

No ensucies la fuente donde has apagado tu sed.

No es bastante levantar al débil; es necesario aún sostenerle después.

No hay marido peor que el mejor de los hombres.

No hay tinieblas sino en la ignorancia.

No temáis a la grandeza; algunos nacen grandes, algunos logran grandeza, a algunos la grandeza le es impuesta y a otros la grandeza les queda grande.

No tientes a un hombre desesperado.

No tratéis de guiar al que pretende elegir por sí su propio camino.

No tratemos de alabar lo que intentamos vender.

Nuestras dudas son traidores que con frecuencia nos hacen perder el bien, que habríamos podido ganar, con el temor de intentarlo.

Ocurra lo que ocurra, aún en el día más borrascoso, las horas y el tiempo pasan.

¡Oh amor poderoso!, que a veces hace de una bestia un hombre, y otras de un hombre una bestia.

Oh es bueno tener la fuerza de un gigante, pero no usarla como un gigante.

Oír con los ojos es una de las agudezas del amor.

Para conseguir una llama grande hemos de comenzar con prenderla con pequeñas pajitas.

Penséis lo que penséis, creo que no están de más las buenas palabras.

Podéis hacerme abdicar de mis glorias y de mi estado, pero no de mis tristezas. ¡Todavía soy rey de mis amarguras…!

Presta el oído a todos, y a pocos la voz. Oye las censuras de los demás; pero reserva tu propia opinión.

Procurando lo mejor, estropeamos lo que está bien.

Prudente padre es el que conoce a su hijo.

Que después de un combate demasiado ligero, no parezca ligero el galardón.

Sabemos lo que somos, pero aún no sabemos lo que podemos llegar a ser.

Sazona tu admiración por algún tiempo.

Sé casto como el hielo y puro como la nieve, y no escaparás jamás de la calumnia.

Sé para ti mismo lo que quisieras ser para tu mejor amigo.

Se puede hacer mucho con el odio, pero más aún con el amor.

Si a cada cual se le diese su merecido, ¿qué hombre podría escapar del látigo?

Si bien amor toma a la Razón por médico, no le admite nunca consejero

Si el dinero va por delante, todos los caminos están abiertos.

Si el hombre fuera constante, sería perfecto.

Si se quiere ascender por cuestas empinadas, es necesario al principio andar despacio

Tan imposible es avivar la lumbre con nieve, como apagar el fuego del amor con palabras.

Ten más de lo que muestras; habla menos de lo que sabes.

Toda nube no engendra una tempestad.

Todas las cosas de este mundo se persiguen con más ardor que se gozan.

Una desgracia va siempre pisando las ropas de otra: tan inmediatas caminan.

Yo juro que vale más ser de baja condición y codearse alegremente con gentes humildes, que no encontrarse muy encumbrado, con una resplandeciente pesadumbre y llevar una dorada tristeza.

Sigmund Freud:

  • Así como al jinete, si quiere permanecer sobre el caballo, a menudo no le queda otro remedio que conducirlo a donde este quiere ir, también el yo suele trasponer en acción la voluntad del ello como si fuera la suya propia.

  • El que ama, se hace humilde. Aquellos que aman, por decirlo de alguna manera, renuncian a una parte de su narcisismo.

  • Los sentimientos de amor y temor de Dios no tienen su origen en Dios, sino en los seres humanos. Son sentimientos de frustración dirigidos por el hombre a un ser imaginario que pretende que sea su padre.

  • Representación de una organización coherente de los procesos anímicos en una persona, y la llamamos su yo.

  • La incapacidad para tolerar la ambigüedad es la raíz de todas las neurosis.

  • Si dos individuos están siempre de acuerdo en todo, puedo asegurar que uno de los dos piensa por ambos.

  • Sólo la propia y personal experiencia hace al hombre sabio.

  • Una vez que el primer hombre hubo descubierto que la posibilidad de mejorar su destino en la tierra estaba literalmente en sus manos, mediante el trabajo, no puede haberle resultado indiferente el que otro hombre trabajara con él o contra él. El otro hombre adquirió para él, el valor de un compañero de trabajo con quien resultaba útil convivir.

  • La razón no habla en voz alta, pero que no descansa hasta que se hacía oír.

  • La inmoralidad ha hallado siempre en la religión un apoyo tan firme como la moralidad.

  • Los hombres, no obstante a que se les hace imposible existir en el aislamiento, sienten como un peso intolerable los sacrificios que la civilización les impone para hacer posible la vida en común.

  • Recordar es el mejor modo de olvidar.

  • Si aspiras a encontrarte a ti mismo, no te mires al espejo, porque allí encontrarás solamente una sombra, un extraño.

  • Yo he preferido hablar de cosas imposibles porque de lo posible se sabe demasiado.

  • Ni los demonios ni los dioses existen, son todos productos de las actividades psíquicas del hombre.

 

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