Sábado, 12 de Octubre de 2019

No debes discutir o agitarte por nada que hayas de hacer, aunque sea muy urgente o exija gran cuidado, pues puedes estar seguro de que cuanto hagas, sea grande o pequeño, no es más que una octava parte del problema, mientras que mantener tu estado inalterado, aun cuando no logres llevar a cabo la tarea, son los otros siete octavos.  Por ello, si estás ocupado en alguna tarea y deseas hacerla perfectamente, procura conseguirlo, lo que, como he dicho, sería un octavo del problema, y al mismo tiempo mantener indemne tu estado, lo cual constituye siete octavos. No obstante, si a fin de realizar tu tarea tienes que perder inevitablemente la calma y perjudicarte o perjudicar a otro discutiendo con él, no habríais de perder siete para preservar un octavo. Kadloubovsky y Palmer, 1969 (citado en Los caminos de la meditación. Daniel Goleman).

Hesiquio [de Jerusalén, monje del siglo V]] describe los pensamientos como ‘enemigos incorpóreos e invisibles, maliciosos e inteligentes para perjudicarnos, hábiles, ágiles y expertos en la guerra’, que penetran a través de los cinco sentidos.   Una mente atascada en los sentidos o el pensamiento está distante de Jesús. Vencer la conciencia de los sentidos y conseguir una mente silenciosa es estar con Él.  Los caminos de la meditación. Daniel Goleman.

No volvamos a recorrer el viejo camino, preparémonos para lo nuevo. Cicerón.

Los filósofos griegos antiguos tendían a satisfacer tanto su razón como sus apetitos, esperando perfeccionar la primera y dejar atrás los segundos. Lou Marinoff.

Las cosas suelen ir mejor cuando la pasión alimenta el motor y la razón conduce el vehículo. Lou Marinoff.

Nuestro cuerpo debe ser la medida de nuestras riquezas, del mismo modo que el pie es la medida del zapato. Epícteto.

La persona que se conoce a sí misma nunca es afecta a la teorización, nunca escribe libros, nunca tiende a dar instrucciones a otros; siempre vive su vida única, su vida creadora libre. ¿Qué es? ¿Dónde está? El Yo se conoce a sí mismo desde dentro y nunca desde fuera.  D. T. Suzuki.

El poder liberador del perdón. Ahora es el momento de soltar todo aquello que tenemos contra nosotros mismos, ya sea el auto odio, el autocastigo o una autoimagen empobrecida o negativa, afirmando: ‘me perdono por todos mis errores y equivocaciones, por lo que me he hecho a mí mismo y por lo que he hecho a los demás. Comprendo que el perdón es el mejor regalo que puedo hacerme a mí mismo y a los demás (…) el perdón es el mejor regalo que puedo hacerme a mismo y a los demás (…) repito. El perdón es el acto de soltar con una visión clara y no-apego. No existe mérito alguno en aferrarse a un pasado que no es sano y es destructivo para mi auto crecimiento, autodesarrollo y auto transformación. El  perdón en sí mismo es un acto de amor’. En ocasiones es muy doloroso perdonarse a sí mismo, puesto que el ego se siente muy dolido a resultas de su intenso apego a la negatividad y a lo que produce sufrimiento. No quiere abandonar.  Dhiravamsa.

Se dice que las grandes mentalidades son ‘profundas’ porque escarban la hondura de las cosas. Alan Watts.

Las palabras, especialmente en materia filosófica y científica, son algo que empleamos para poner todo dentro de cajas o clases. Alan Watts.

Todo el secreto de la vida y de la energía creativa consiste en fluir con la gravedad. Alan Watts.

El amor agiliza nuestros sentidos y adormece nuestra percepción. Película Onegin.

El hombre superior, dócil a la ley de la razón universal, espera con indiferencia el cumplimiento del destino. Mencio.

Toda tierra es patria para el fuerte. Luis de Camoens.

Pensar es resentir. Miguel de Unamuno.

Sufrir percances no es una desgracia pero soportarlos con valor es una virtud meritoria. Marco Aurelio.

VOLUNTAD: capacidad para querer libremente lo que le presenta el entendimiento como un bien para el ser humano en su conjunto. También aquí se hace presente la concepción teleológica [finalista] de Aristóteles, pues la voluntad sólo quiere en función de un fin que le presenta el intelecto. Pero no basta con que el intelecto le presente dicho fin, después debe la voluntad deliberar sobre cuáles son los mejores medios para realizarlo. No es el fin, por tanto, lo que hay que elegir, puesto que viene dado por naturaleza y presentado por la inteligencia, sino el modo en que se ha de realizar (o si se ha de realizar o no). En esta capacidad de deliberar y optar reside la responsabilidad moral, pues de la persona depende actuar o no, adquirir o no determinados hábitos. Moisés Lozano y otros.

CONOCIMIENTO INTELECTUAL: facultad de llegar, mediante un proceso de abstracción a las esencias de las cosas para luego a partir de estos conceptos inteligibles, conocer la realidad particular y razonar. Bajo esta perspectiva, alma es aquello por lo que pensamos. Este conocimiento incluye el autoconocimiento. Moisés Lozano y otros.

Servir es la función de la lealtad. ¡Sirve! J. Royce.

El intelecto tiene un ojo agudo para los métodos y los instrumentos, pero es ciego para los fines y los valores. Albert Einstein.

Virtudes. Platón:

  • Justicia: orden y equilibrio entre partes. Fruto de la armonía surge la salud del alma. Esta virtud tiene, por tanto, primacía sobre las demás porque es la que las ordena. Por otra parte, el orden que impone la justicia es lo que produce la armonía de todo el cosmos.

  • Prudencia o sabiduría: capacidad de deliberar racional y correctamente para mostrar cuál es la opción y actuación más conveniente para cada momento en la vida de una persona, de modo que sea una vida buena. Prudencia y sabiduría se identifican y las entiende como virtud de deliberar lo que es bueno o malo para el ser humano.  Por tanto, consiste en la capacidad de dirigir racionalmente la conducta del mejor modo posible.

  • Fortaleza o valor: recta opinión sobre lo que se debe y no debe temer, unida a la capacidad de mantener el ánimo alto en las dificultades, el sentimiento y el dolor, sabiendo sacrificar los placeres cuando sea necesario para obrar según el deber.

  • Templanza: proporciona a la persona la capacidad de ordenar racionalmente sus placeres. Se trata, por tanto, del dominio de sí, especialmente en lo referente a los impulsos corporales.

La virtud para Platón supone:

  • Imitación de la idea de Bien. La prudencia es un modo de hacerse divinos imitando a lo divino. Por eso, la virtud trae consigo la felicidad, pues la virtud permite que el alma puede contemplar la idea y así ser feliz.

  • Presupone lo anterior que la virtud es catarsis o purificación, sometimiento del querer de la voluntad y los deseos de la dimensión concupiscible a la razón.

  • La armonía entre las partes del alma, es decir, que cada una cumpla con su función propia. En este sentido establecerá inspirado por los pitagóricos, el paralelismo entre la virtud y la armonía musical. A su vez, esta armonía individual es un reflejo de la armonía del cosmos.

  • La virtud es tomada como salud. El alma virtuosa es el alma equilibrada y por tanto saludable, mientras que el vicio supone desequilibrio y enfermedad.

Dimensiones del alma y virtudes:

  • Racional: virtud: prudencia.

  • Irascible: virtud: fortaleza.

  • Concupiscible: virtud: templanza

  • Resultado conjunto: virtud: justicia.

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