Martes, 8 de Octubre de 2019

La mayoría de la gente se desprecia a sí misma, se considera inútil y poco digna de ser querida. Carl Rogers.

En lo profundo de la intimidad de su propio corazón, ningún hombre tiene un respeto considerable por sí mismo. Mark Twain.

Fuerte es la verdad, valiente la razón, poderosa la justicia; pero sin un buen modo todo se desluce, así como con él todo se adelanta. Baltasar Gracián.

El lema de la Winchester School es las maneras hacen al hombre.  Alan Watts.

El entendimiento puede formular todo tipo de preguntas –y es perfectamente correcto que lo haga-, pero esperar una respuesta definitiva por parte del entendimiento es pedirle demasiado, porque esto no está en la naturaleza de la intelección.  D. T. Suzuki. 

GEORG CHRISTOPH LICHTENBERG:

¿QUÉ tiene de sorprendente que a los individuos insignificantes les guste tanto contemplarse en los espejos? Se ven en el espejo en toda su magnitud. Si un sabio poseyera un espejo en el que, co­mo ellos, pudiera verse en toda su di­mensión, quizá no lo abandonaría nunca.

CONCEDE a tu mente el hábito de la du­da y a tu corazón el de la tolerancia.

EXISTE un proverbio inglés que dice Demasiado tonto para volverse lo­co. Este proverbio encierra una sutilísi­ma y penetrante observación.

SITUACIÓN enojosa: tomamos las precau­ciones más exageradas para evitar un accidente y éste se nos viene encima jus­tamente a causa de esas precauciones; mostrándonos que si no hubiésemos sido precavidos, nada malo nos hubiera ocu­rrido. He presenciado cómo una persona hacía pedazos un valioso jarrón por in­tentar sacarlo del sitio en el que había permanecido tranquilamente desde hacía por lo menos seis meses, con el único fin de evitar que el jarrón fuera derribado por alguien sin querer.

OBTENER éxito a causa de obras que no nos han exigido la suma total de nues­tras fuerzas es muy peligroso para el per­feccionamiento de nuestro espíritu, y ge­neralmente nos induce a estancarnos. Fe­nómeno que hizo pensar a La Rochefou­cauld que hasta ahora ningún hombre re­alizó lo más importante que era capaz de hacer. Esta idea me parece acertada en lo que hace a la mayoría de los casos. Hay en cada hombre una porción de indolen­cia [pasividad] que lo impulsa a hacer lo más fácil.

ERA capaz, como el prisma óptico, de descomponer un pensamiento que los demás hallaban simple en otros siete, ca­da uno de ellos más bello que el otro. A continuación podía igualmente compo­ner en un haz una infinidad de pensa­mientos, haciendo surgir la luz más blan­ca donde otros no habían visto otra cosa que una mareante mezcla de colores.

LA reverencia, generalmente irreflexiva, que se concede a las leyes antiguas, a las costumbres antiguas, a las religiones antiguas, es el origen de todos los males del mundo.

NO conozco superficie más interesante que la del rostro humano.

SI la gente pensara más por cuenta pro­pia, existirían muchos más libros ma­los y muchos más libros buenos.

LOS hotentotes denominan al pensa­miento el látigo de la existencia. Cuántos hotentotes hay entre nosotros, comenta Helvecio. Bonito epígrafe.

DIJO D’Alembert: Las verdaderas lógi­cas sirven mejor a los que pueden pa­sarse sin ellas. La perspectiva no deja ver a los ciegos.

¿POR QUÉ no podemos vivir sin dormir? Dado que nuestros mecanismos vitales fundamentales funcionan sin cesar, y que nuestros órganos centrales, corazón, vísce­ras, vasos linfáticos, jamás descansan ni duermen, bien se podría suponer que dor­mir no tendría que resultarnos imprescindi­ble. Pero los que durante el sueño descan­san son los órganos que operan las funcio­nes del alma. ¿Alguien se ocupó alguna vez del tema del sueño de acuerdo con es­te enfoque? ¿Por qué dormimos?

IMAGINAS que yo persigo lo extraño por ignorancia de lo bello, pero no es así, ocurre que porque tú ignoras lo bello, yo busco lo extraño.

EL sabio auténtico y sano es el hombre para quien el hábito de la reflexión no se ha convertido en una enfermedad.

COMO libro, ejercía la influencia que habitualmente ejerce cualquier buen libro: vuelve a los necios más necios y a los inteligentes más inteligentes, mientras que sobre la gran mayoría no demuestra poder alguno.

LOS sistemas no sólo ofrecen la posibilidad de obligar a reflexionar sobre las co­sas desde un cierto punto de vista, sino tam­bién la de hacer pensar en las cosas mismas. Esta última ventaja es, de lejos, indiscutible­mente más importante que la primera.

VALDRÍA la pena investigar si no resulta­rá negativo cultivar exageradamente la educación de los niños. Todavía no co­nocemos aún lo suficiente al hombre co­mo para quitarle dicha tarea al azar. Creo que si nuestros pedagogos cumplen con todo lo que se proponen, es decir, si con­siguen mantener a los niños bajo su in­fluencia absoluta, en el porvenir no ten­dremos un solo gran hombre.

SU persona es más despreciable que la de Felipe II de España: aparentemente reflexivo, pero sin ninguna verdadera in­teligencia; hipócrita que a nadie engaña, y astuto, pero sin la menor facultad de ra­zonar de veras. Así lo pinta Hume.

NO se proteste contra nuestras metáfo­ras; la metáfora es el único recurso, cuando un idioma comenzó a debilitarse, de devolverle a este idioma vida y calor. Es duro aceptar hasta qué punto perdieron fuerza nuestros mejores vocablos; la pala­bra “razonable” ha perdido casi todo su prestigio; aún se entiende lo que quiere decir, pero no se la tiene muy en cuenta, por culpa de la multitud de personas que se ha apoderado de ese título. La palabra “irrazonable” es, en su estilo, más fuerte. Un niño razonable es un sucio germen de delator devoto y cobarde; mucho más pro­misorio es un niño irrazonable.

MEDIO seguro para obtener gloria: in­gresar con aire seguro en un lugar tenebroso y poco conocido, para que na­die considere que vale la pena seguirnos; acto seguido, razonar acerca del asunto con aparente lógica.

HAY algo en lo que no creo desde el año 1764: que se pueda convencer a los adversarios con argumentos escritos. ¿Por qué, entonces, no he abandonado la pluma? Solamente para irritarlos, y para dar fuerzas y coraje a los que nos aprue­ban, tanto como para que los otros sepan que no nos han convencido.

LAS personas más sanas, las más apues­tas, las mejor constituidas, son las que aceptan cualquier cosa en el mundo. En cuanto la gente empieza a tener defectos, tiene opiniones personales.

TAL vez se pudiera narrar la vida del rey de Prusia con estilo irónico, impidiendo que las fábulas formen parte de la historia. En lo que se refiere a las enfermedades del cuerpo, existen seguramente más enfermos imaginarios que enfermos rea­les, pero en lo que concierne al espíritu hay, sin duda, muchos más sanos imagi­narios que sanos reales.

LAS autopsias no permiten descubrir esas inquietudes que cesan con la muerte.

¿QUÉ es nuestra concepción de Dios sino una personificación de lo incon­cebible?

COSA rara que los hombres se peleen con tanto entusiasmo por la religión y vivan de tan mala gana según sus reglas.

EL hombre es, después de todo, una criatura tan, pero tan libre, que no se le puede negar el derecho de ser lo que cree ser.

SI se debiera llamar a los países según las expresiones que más se escuchan allí, Inglaterra se llamaría “Maldito sea”.

Los Oficios. Cicerón.

LO ÚTIL

Todo lo justo es útil.  Todo lo que es honesto es justo.  Así todo lo que es honesto es útil.

La virtud consiste esencialmente en tres cosas:

  • Conocer la naturaleza esencial de las cosas, sus relaciones, propiedades y causas.

  • Refrenar los movimientos del ánimo desconcertados, y hacer obediente a la razón las pasiones.

  • Uso moderado y sabio de aquellos con quienes estamos asociados, de modo que por su industria tengamos cumplido y colmado todo cuanto necesita la naturaleza rechazando por medio de ellos cualquier daño que se nos acarree.

Aquellos que pretenden hacerse temer no pueden dejar de estar con recelo ellos mismos de todos cuantos temen.

La sabiduría sin la justicia no es de ningún valor.

La justicia acompañada de la ciencia, tiene todo el poder que quiere para granjear la confianza.

Se admira lo que se nota grandeza y un esplendor extraordinario, que se aventaja a la opinión y en particular si se advierten algunas prendas inopinadas.

Quien no admirará el esplendor y gloria de la virtud de aquellos que muestran su heroísmo en cualquier fortuna y que sólo los arrebata y lleva tras sí el objeto honroso y honesto que se les pondrá delante?

No puede ser justo el que tema la muerte, al dolor, a la pobreza, al destierro.  Se admira a aquel a quien no mueve el dinero; porque en quien esto se reconoce parece el tal sujeto acrisolado al fuego.

El fundamento de la gloria: amor, confianza y admiración.

Todos los estados y condiciones de la vida tienen necesidad de los auxilios de los hombres, en especial para tener con quien hablar con familiaridad; lo cual es difícil si no se lleva en la frente la reputación de hombre de bien… sin el apoyo de otros hombres estamos expuestos a muchas injusticias.

Decía Sócrates que el camino más derecho y más corto para la gloria era intentar cada uno por su parte ser tal como desease parecer.

Es increíble cuánto gana los ánimos de los hombres la suavidad y dulzura de la conversación.

Porque es mucha la estimación con que se oye al que habla con sabiduría y elocuencia, y se hace concepto de que aquel hombre entiende y sabe más que todos los otros.

Y si se manifiesta en la oración cierta gravedad acompañada de modestia, no hay cosa más admirable, particularmente si estas prendas se hallan en un joven.

El oficio de un juez es seguir en las causas la verdad; del orador a veces, defender lo verosímil, aunque no sea lo más verdadero.

Beneficencia y liberalidad: esta virtud tiene dos medios: uno los servicios que se hacen por los menesterosos y el otro el dinero…aquel es más noble y glorioso, y más correspondiente a un hombre grande y esclarecido.

La liberalidad que procede de los favores y servicios es más honrosa, amplia y puede aprovechar a muchos más sujetos.

Mal hace antes que bien, en mi concepto, aquel que el beneficio mal emplea.

Es muy agradable la liberalidad como sea prudente y juiciosa.

Importa  también ser magnánimos para dar y nada tiranos en cobrar.

Además de ser propio de ánimos generosos ceder algo de su derecho, es también algunas veces muy útil.

El fruto mayor de la riqueza consiste en poder uno ser generoso, sin menoscabo de su patrimonio.

El dirigir  a muchos, ayudarles con el consejo y aprovecharles con esta especie de sabiduría son otros tantos medios muy seguros de aumentar el crédito y las facultades.

Cuando se ha ofendido a otro contra toda nuestra intención, excusarse del modo posible, alegando la inevitable necesidad, y que no se pudo obrar de otra suerte y recompensar con otras obras y servicios la pasada ofensa.

En el servicio considerar el mérito de los sujetos no sus riquezas.

Los que se juzgan ricos, ilustres y afortunados, ni aún obligados quieren quedar al beneficio, antes creen que hacen un gran favor cuando reciben, aunque sea cosa de importancia, porque sospechan que algún interés o esperanza incluye el servicio que se les hace.

Temístocles (sobre casar a su hija con un hombre rico o de no buen criterio  y uno pobre pero de bien): ‘yo más quiero hombre sin dinero que dinero sin hombre’.

Los estoicos contaban la salud y el dinero entre las comodidades de la vida, aunque no entre los bienes.

Estar bueno es mejor que ser rico… la buena salud debe anteponerse al deleite y las fuerzas a la ligereza.

La buena salud se conserva conociendo cada uno su complexión y observando qué cosas le hacen daño y cuales provecho, y también con la moderación en la comida y trato del cuerpo.

 

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