Lunes, 4 de Noviembre de 2019

Película. American Beauty.

Me llamo Lester Burnham. Este es mi barrio. Esta es mi calle. Esta es mi vida. Tengo 42 años. En menos de un año habré muerto. Claro que eso no lo sé aún. Y, en cierto modo, ya estoy muerto. Aquí me tienen, cascándomela en la ducha. Para mí, el mejor momento del día; a partir de aquí todo va a peor. Esta es mi esposa, Carolyn. ¿Se han fijado que el mango de las tijeras de podar hacen juego con sus zuecos? No es por casualidad… Dios solo con verla me agoto. No siempre ha sido así, antes era feliz; éramos felices. Mi hija Jane. Hija única. Jane es la típica adolescente malhumorada, insegura, confusa. Me gustaría decirle que se le pasará, pero no quiero mentirle. Tanto mi mujer como mi hija piensan que soy un gran perdedor, y tienen razón, he perdido algo. No estoy muy seguro de lo que es, pero sé que no siempre me he sentido tan apático. Pero, ¿saben una cosa? Nunca es tarde para recuperarse.

No subestimes nunca el poder de la negación.

No he perdido mi trabajo, no es: ‘oh, ¿dónde está mi trabajo?’ lo he dejado.

Es genial comprobar que todavía tienes la capacidad de sorprenderte a ti mismo.

No tienen ni idea de lo que les hablo, seguro, pero no se preocupen: algún día la tendrán.

 

El: -¿Qué es lo que deseas?

Ella: -No lo sé.

El: -¿No lo sabes?

Ella: -¿Qué desea usted?

El: -¿Lo dices en serio? Te deseo a ti.

Siempre había oído que toda tu vida pasa ante a tus ojos el segundo antes de morir. Para empezar, ese segundo no es un segundo en absoluto, se hace algo inmenso, como un océano de tiempo. En mi caso aparecía yo tumbado boca arriba en el campamento de los boy scouts mirando estrellas fugaces y las hojas amarillas de los arces que franqueaban…

… Ese fue el día en el que me di cuenta que hay una vida entera detrás de las cosas y una fuerza increíblemente benévola que quería decirme que no hay razón para tener miedo… nunca.

Supongo que podría estar bastante cabreado por lo que me pasó, pero cuesta seguir enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo. A veces siento como si la contemplase toda a la vez, y me abruma, mi corazón se hincha como un globo que está a punto de estallar. Pero recuerdo que debo relajarme, y no aferrarme demasiado a ella, y entonces fluye a través de mí como la lluvia, y no siento otra cosa que gratitud por cada instante de mi estúpida e insignificante vida.

Mi trabajo consiste básicamente en ocultar mi desprecio por los cerdos de dirección, y al menos una vez al día meterme en el lavabo y cascármela, mientras sueño con vivir una vida que no se parezca tanto al infierno.

– Cuando ves algo así… es como si Dios te estuviera mirando directamente a los ojos por un segundo. Y si tienes cuidado, puedes verlo a él.
– ¿Y que ves?
– Belleza.

No hay nada peor en la vida que ser ordinario.

AMOR:

  • ¡Amor, clara luz de mi senda! J. W. von Goethe.

  • La época en que mejor se ama es aquella en que se piensa todavía ser el único amado y que nadie ha amado ni amará nunca tanto. J. W von Goethe.

  • El odio es parcial, pero el amor lo es más todavía. J. W von Goethe.

  • El amor es siempre malicioso, y quien se fía de él resulta engañado. J. W von Goethe.

  • La imagen del ser amado no puede envejecer, porque cada instante celebra su natalicio. J. W von Goethe.

  • El amor no sabe gritar. Lo que grita es la pasión. J. W von Goethe.

  • Siempre se aprende de aquellos a quienes se ama. J. W von Goethe.

  • La contemplación de dos enamorados es un espectáculo para los dioses. J. W von Goethe.

  • Un loco enamorado sería capaz de hacer fuegos artificiales con el sol, la luna y las estrellas, para recrear a su amada. J. W von Goethe.

  • La posesión de una casa y de una mujer buena, es preferible al oro y las perlas. J. W von Goethe.

  • La mano que en sábado maneja la escoba, es la mejor para acariciar en domingo. J. W von Goethe.

  • Es el amor el más puro goce de la tierra; el amor acerca y une una noble pareja, pero sólo puede proporcionar goces divinos, cuando forman una trinidad dichosa. J. W von Goethe.

  • Una pasión verdadera, transformar de pronto al adolescente en hombre. J. W von Goethe.

  • En el mundo de los hombres, nada hay necesario fuera del amor. J. W von Goethe.

  • Un primer amor es el más bello de los sentimientos que puede experimentar jamás el corazón humano. J. W von Goethe.

  • Una mirada, una palabra de la mujer querida, tienen para el enamorado mil veces más interés que toda la sabiduría del mundo. J. W von Goethe.

  • El placer y la alegría sirven admirablemente para hacer germinar el amor y alimentarlo en secreto, al paso que la pasión, valiente por naturaleza, es impulsada por el peligro a manifestarse y declararse. J. W von Goethe.

  • El amor está formado casi todo de curiosidad y así se comprende la poca duración de la mayoría de amores, que mueren apenas aquélla ha sido satisfecha. Rémy de Gourmont.

  • Más atrevido es el amor que el odio. Baltasar Gracián.

  • El que por una sola vez amó y fue amado de verdad, no debe, por miserable que pueda haber sido después su vida, maldecir demasiado el destino. Arturo Graf.

  • El matrimonio es el sepulcro del amor sensual. Francesco Guerrazi.

  • ¡Cuánto más fácil es ser bueno con una mujer que no se ama que con una que se ama! Albert Guinon.

  • Escribir en persa o en turco tanto me da. Un mismo cielo cubre todos los países y ‘amor’ rima en todas partes con ‘amor’. Mohammed Shems Eddin Hafiz.

  • El primer amor nunca mata; solamente se muere del último. Robert Hamerling.

  • Sólo mediante el amor puede un hombre llegar a verse libre de sí mismo. Christian Friedrich Hebbel.

  • Demencia amorosa es un pleonasmo, porque el amor ya es de por sí una demencia. Enrique Heine.

  • Por favor, ámame poco, para que así puedas amarme mucho tiempo. Robert Herrick.

  • Nadie puede al mismo tiempo amar y ser sabio. Robert Herrick.

  • El amor es el arquitecto del universo. Hesíodo.

  • En torno al amor tejen guirnaldas nuestras horas. Kurt Heymicke.

  • Ningún amor existe más verdadero que el que muere inconfesado. Oliver Wendell Holmes.

  • Las mujeres no pueden oír pronunciar la palabra amor, sin creer que llaman a su puerta. Elisabeth de Bellegarde, condesa de Houdetot.

  • En amor, la autoridad va de derecho al que ama menos de los dos. Elisabeth de Bellegarde, condesa de Houdetot.

ALFRED KORZYBSKI:

  • Lo que usted dice que es, no lo es.

  • Quizás Dios perdone tus pecados, pero tu sistema nervioso no lo hará.

  • No es ningún misterio que algunos “filósofos” influyentes estaban mentalmente enfermos.

  • Los logros del hombre descansan sobre el uso de símbolos (…). Nos gobiernan los símbolos.

  • Hay dos maneras fáciles de moverse por la vida: creerlo todo o dudar de todo. Ambas nos evitan pensar.

  • (…) Por lo tanto, vemos que uno de los orígenes evidentes del desacuerdo entre humanos es el uso de ruidos para las palabras.

  • Un mapa no es el territorio que representa, pero, de ser correcto, tiene una estructura similar al territorio, razón por la cual resulta útil.

  • Los magos reconocen que los niños son mucho más difíciles de engañar que los adultos, puesto que las implicaciones estructurales de nuestro lenguaje no han influido todavía, en gran medida, en las habilidades infantiles de “percepción”.

  • El empleo de términos abstractos, tales como “el bien como tal”, hace posible una gran economía en la comunicación, igualmente un gran incremento en el progreso humano de enlazar el tiempo, y, finalmente, hace posible la ciencia moderna.

  • La estructura de todas las cosas, ya sea un lenguaje, una casa, una máquina, etc., debe establecerse en términos de relaciones. Para poder hablar de “estructura” debemos disponer de un complejo o red de partes ordenadas e interrelacionadas.

  • La abstracción implica, por necesidad, evaluar, ya sea de forma consciente o no, por lo que podemos considerar al proceso de abstracción como un proceso de evaluación de estímulos, ya sea un simple “dolor de muelas”, “una jaqueca”, o “la lectura de un tratado filosófico”.

  • Si reflexionamos acerca de nuestros lenguajes, encontramos que, en el mejor de los casos, deben ser considerados tan sólo como mapas. Una palabra no es el objeto que representa; los lenguajes también exhiben esta peculiar capacidad de reflejarse a sí mismos: podemos analizar lenguajes por medios lingüísticos.

  • Si las palabras no son cosas, ni los mapas el territorio mismo, entonces, obviamente, el único vínculo posible entre el mundo objetivo y el mundo lingüístico debe hallarse en la estructura, y solamente en la estructura. La única utilidad de un mapa o lenguaje depende de la similitud entre los mundos empíricos y los mapas-lenguajes. El hecho que todo lenguaje tiene alguna estructura… Lleva a que inconscientemente leamos en el mundo la estructura del lenguaje que usamos…

  • Cada lenguaje posee una estructura de cierto tipo, reflejando, además, en su propia estructura la del mundo, tal y como asumen aquellos que desarrollaron el lenguaje. De forma recíproca, proyectamos sobre el mundo, casi siempre inconscientemente, la estructura del lenguaje que empleamos. A veces, es difícil darse cuenta que hay personas que ven el mundo de forma diferente, porque poseen otras estructuras de lenguaje, precisamente porque encontramos obvia la estructura de nuestro lenguaje, sobre todo si es nuestra lengua habitual.

 

 

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