Jueves 4 de Agosto de 2022

TENER Y SER. Erich Fromm:

Yo sostengo que el carácter humano puede cambiar si existen estas condiciones:

-Sufrimos y nos damos cuenta de ello.

-Reconocemos el origen de nuestro malestar.

-Reconocemos que existe una manera de aliviar nuestro malestar.

-Reconocemos que para aliviar nuestro malestar debemos seguir ciertas normas de vida y cambiar nuestra presente conducta.

Desde luego, a menudo sucede así, en especial cuando el paciente muestra síntomas circunscritos, como síntomas obsesivos o histéricos; pero yo no creo que puedan lograrse efectos durables con las personas que sufren un malestar general y que necesitan un cambio de carácter, a menos que modifiquen su conducta de acuerdo con el cambio de carácter que desean lograr.

El conocimiento que no se aplica a la práctica es ineficaz.

 

EL HOMBRE NUEVO:

La  función  de  la  sociedad  nueva  es  alentar  el  surgimiento  de  un  Hombre  nuevo,  ser  cuya  estructura  de carácter tendrá las siguientes cualidades:

* Disposición a renunciar a todas las formas de tener, para poder ser plenamente.

* Sentir seguridad, tener un sentimiento de identidad y confianza basados en la fe en lo que uno es, en la necesidad de relacionarse, interesarse, amar, solidarizarse con el mundo que nos rodea, en vez de basarse en el deseo de tener, poseer, dominar al mundo, y así volverse esclavo de sus posesiones.

* Aceptar el hecho de que nadie ni nada exterior al individuo le da significado a su vida, sino que esta independencia  radical  y la  no  cosidad  pueden  llegar  a ser  la  condición de la actividad plena dedicada a compartir e interesarse por sus semejantes.

* Estar plenamente presente donde uno se encuentra.

* Sentir la alegría que causa dar y compartir, y no acumular y explotar.

* Amar y respetar la vida en todas sus manifestaciones, sabiendo que no es sagrada la cosa ni el poder, ni lo que está muerto, sino la vida y todo lo que contribuye a su desarrollo.

* Tratar de reducir en la mayor medida posible la codicia, el odio y los engaños.

*  Vivir  sin  adorar  ídolos  y  sin  engaños,  porque  se  ha  alcanzado  una  situación  en  que  no  se  requieren engaños.

* Desarrollar la capacidad de amar, y el pensamiento crítico, no sentimental.

* Desprenderse del narcisismo y aceptar las trágicas limitaciones inherentes a la existencia humana.

* Hacer del pleno desarrollo de sí mismo y del prójimo la meta suprema de vivir.

* Saber que para alcanzar esta meta, es necesaria la disciplina y respetar la realidad.

* Saber que ningún desarrollo es sano si no ocurre en una estructura, pero conocer también la diferencia entre la estructura como atributo de la vida, y  el “orden” como atributo de no vivir, de la muerte.

*  Desarrollar  la  imaginación,  no  para  escapar  de  las  circunstancias  intolerables,  sino  para  anticipar  las posibilidades reales, como medio para suprimir las circunstancias intolerables.

* No engañar, pero tampoco dejarnos engañar por los otros; se puede admitir ser llamado inocente, pero no ingenuo.

*  Conocerse,  y  no  sólo  el  yo  que  uno  conoce,  sino  también  el  yo  que  no  conoce,  aunque  tenga  un conocimiento vago de lo que no conoce.

*  Percibir  la  unión  con  la  vida,  y  por  consiguiente  renunciar  a  la  meta  de  conquistar  a  la  naturaleza, someterla,  explotarla,  violarla,  destruirla,  y  en  vez  de  esto  tratar  de  comprender  y  cooperar  con  la naturaleza.

* Gozar de una libertad no arbitraria que ofrezca la posibilidad de ser uno mismo, y no un grupo de ambiciones, una estructura delicadamente equilibrada que en todo momento se enfrenta a la alternativa de desarrollarse o decaer, vivir o morir.

* Saber que el mal y la destrucción son consecuencias necesarias de no desarrollarse.

* Saber que sólo muy pocos han alcanzado la perfección en todas esas cualidades, y sin la ambición de “alcanzar la meta”, reconociendo que esta ambición sólo es otra forma de codiciar, de tener.

* Ser feliz en el proceso de vivir cada día más, sin importar el avance que el destino nos permita realizar, porque vivir tan plenamente como se puede resulta tan satisfactorio que es difícil preocuparse por lo que uno logra o no.

 

CARACTERÍSTICAS DE LA SOCIEDAD NUEVA. UNA NUEVA CIENCIA DEL HOMBRE:

 

Los  que  inconscientemente desesperan pero que aún se ponen la máscara del optimismo no necesariamente son sabios; pero los que no han renunciado a la esperanza sólo pueden triunfar si son realistas, si dejan todos los engaños y evalúan plenamente las dificultades.  Esta serenidad establece la diferencia entre  las “utopías” de la vigilia y las de los sueños.

Sólo mencionaré unas cuantas dificultades que deben resolverse para crear la sociedad nueva:

* Tendría que resolverse el problema de cómo continuar el modo de producción industrial sin padecer una centralización total, o sea, sin terminar en un fascismo anticuado o, más probablemente, en un fascismo tecnológico “sonriente”.

* Se debería combinar una plnificación total con un alto grado de centralización, y renunciar a la “economía del mercado libre”, que en gran parte se ha convertido en una ficción.

* Se tendría que renunciar a la meta de un crecimiento ilimitado, y cambiarla por un crecimiento selectivo, para no correr el riesgo de un desastre económico.

* Tendrían que crearse condiciones de trabajo y un espíritu general en que los estímulos eficaces no fueran las ganancias materiales, sino otras satisfacciones psíquicas.

* Debería fomentarse el progreso científico y, al mismo tiempo, impedir que por sus aplicaciones prácticas se convirtiera en un peligro para la especie humana.

* Se tendrían que crear unas condiciones en que se gozara de bienestar y alegría, y no la satisfacción del afán del placer máximo.

* Tendría que ofrecerse una seguridad básica a los individuos sin que dependieran de una burocracia para mantenerse.

* Deberían restaurarse las posibilidades de la iniciativa individual en la vida, y no en los negocios (donde apenas existe ya, de cualquier manera).

 

Los primeros socialistas y comunistas, desde Marx hasta Lenin, no tenían planes concretos para una sociedad socialista o comunista; esto fue la gran flaqueza del socialismo.

Las  nuevas  formas  sociales  que  serán  la  base  del  bienestar  no  surgirán  a menos que  hagamos  muchos  diseños, modelos, estudios y experimentos, que empiecen a reducir el abismo entre lo necesario y lo posible.  Esto posteriormente requerirá planes a largo plazo y en grande escala, y proposiciones a corto plazo para las primeras etapas.   El problema consiste en la voluntad y el espíritu humanista de los que trabajen en ello; además, cuando la gente tiene una visión y simultáneamente reconoce lo que puede hacer paso a paso y de manera concreta para lograrlo, siente aliento y entusiasmo, en vez de miedo.

Si  se  desea  que  las  esferas  económicas  y  políticas  de  la  sociedad  se  sometan  al  desarrollo  humano,  el modelo  de  la  nueva  sociedad  debe   determinarse  por  los  requerimientos  de  los  individuos  no  alienados, tentados  a  ser.    Esto  significa  que  los  seres  humanos  no  vivirán  en  una  pobreza  inhumana  (que  aún constituye el principal problema de la mayoría de los pueblos) ni serán obligados (como es la tendencia del mundo individual) a convertirse en Homo consumens por las leyes inherentes a la producción capitalista, que exige un crecimiento continuo de la producción y por ello imponen un consumo creciente. Si los seres humanos desean ser libres y dejar de mantener con su consumo patológico a la industria, se requerirá un cambio radical del sistema económico: debemos terminar con la situación actual en que sólo es posible una  economía  saludable  al  precio  de  tener  seres humanos enfermos.

El  público  advertirá  que  la  mayor  parte  del consumo engendra pasividad; que la necesidad de velocidad y de novedad, que sólo puede ser satisfecha con  el consumismo, refleja inquietud, y huida interna de sí mismo; la gente, advertirá que buscar nuevas cosas  para  hacer  o  artefactos  más  nuevos  para   usarlos  sólo  es  un  medio  para  evitar  el  contacto  consigo mismo y con otras personas.

La  participación  activa  y  responsable  requiere  además  que  la  administración  humanista  remplace  a  la administración burocrática.

La  mayoría  aún  cree  que  cualquier  tipo  de  administración  en  gran  escala  necesariamente  debe  ser “burocrática”,  o  sea  una  forma  alienada  de  administración. La mayoría no advierte que el espíritu burocrático es inerte y que invade todas las esferas de la vida, aun donde esto no es demasiado obvio, como en las relaciones  entre  el  médico  y los  pacientes,  y entre  el  esposo  y la  esposa.   El  método  burocrático puede definirse como un sistema que a) Administra a los humanos como cosas, y b) Administra las cosas en términos cuantitativos y no cualitativos, para hacer más fácil y barata la operación y el dominio.   El método burocrático se gobierna por datos estadísticos: los burócratas basan sus decisiones en reglas fijas, a las que llegan por  medio de datos estadísticos, y no reaccionan ante los seres humanos que están frente a ellos; deciden los problemas según lo que es estadísticamente más probable en cada caso, aunque corran el riesgo  de  dañar  al  5  o  al  10%  de  los  que  no  se  adaptan  a  este  patrón. Los  burócratas  temen  la responsabilidad  personal  y  se  refugian  tras  sus  reglamentos;  su  seguridad  y  su  orgullo  se  basa  en  su adhesión a las reglas, y no en su lealtad a las leyes del corazón humano.

Eichmann fue un ejemplo extremo de lo que es un burócrata.  Eichmann no envió a la muerte a cientos de miles  de  judíos  porque  los  odiara;  no  odiaba   ni  amaba  a  nadie.   Eichmann  “cumplió  con  su  deber”:  se mostró  obediente  cuando  envió  a  los  judíos  a  la  muerte;  fue  tan  obediente  como  cuando   le  encargaron sencillamente  que  apresurara  la  emigración  judía  de  Alemania, sólo  le  importaba  obedecer  las  reglas; únicamente  se  sentía  culpable  cuando  las  desobedecía.    Afirmó  (causándose  daño  en  el  juicio  que  le seguían) que sólo  se había sentido culpable por dos motivos: por haber faltado sin permiso a la escuela cuando  era  niño,  y  por  haber  desobedecido  la  orden  de  protegerse  durante  un  ataque  aéreo.    Esto  no implica  que  no   hubiera  un  elemento  de  sadismo  en  Eichmann  ni  en  muchos  otros  burócratas,  o  sea  la satisfacción de dominar otras vidas humanas; pero este rasgo sádico sólo es secundario si se compara con los elementos primarios de los burócratas: su falta de reacciones humanas y su culto a los reglamentos.

Esta actitud burocrática  existe  no  sólo  en  los administradores, sino en los médicos, en las enfermeras, en los maestros de escuela y de la universidad y también en muchos esposos en sus relaciones con sus esposas y en muchos padres en su relación con sus hijos. Después de que el ser humano es reducido a un número, los verdaderos burócratas pueden cometer actos de auténtica crueldad, y no porque sean impulsados por una crueldad tan grande como la consecuencia de sus actos, sino porque no se sienten vinculados humanamente con sus semejantes; los burócratas, aunque menos  viles  que  los  sádicos,  son  más  peligrosos,  porque  no  sienten  siquiera  un  conflicto  entre  su conciencia y el deber; su conciencia es cumplir con el deber; los seres humanos como objetos de simpatía y compasión no existen para ellos.

Los  burócratas  anticuados,  que  se  sienten  predispuestos  a  ser  poco  amables,  aún  existen  en  algunas empresas antiguas o en las grandes organizaciones, como las instituciones de servicios sociales, hospitales y  prisiones,  donde  un  burócrata  tiene  considerable  poder  sobre  los  pobres  y  otra   gente  indefensa.   Los burócratas  de  la  industria  moderna  son  amables  y  probablemente  tienen  pocos  rasgos  sádicos,  aunque pueden  sentir  el  placer  de  ejercer  poder  sobre  la  gente;  pero  de  nuevo  encontramos  en  ellos  esa  lealtad burocrática  a  las  reglas,  en  su  caso,  al  sistema:  ellos  creen  en  éste. La  empresa  es  su  hogar,  y  sus reglamentos son sagrados, porque los consideran “racionales”.

La  creación  de  una  nueva  sociedad  y  de  un  nuevo  Hombre  sólo  es  posible  si  los antiguos  estímulos  del  lucro,  el  poder  y  el  intelecto  son   remplazados  por  otros  nuevos:  ser,  compartir, comprender;  si  el  carácter  mercantil  es  remplazado  por  el  carácter  productivo  y  amoroso;  si  la  religión cibernética se ve remplazada por un nuevo espíritu radical y humanista.

La  cultura medieval tardía floreció porque el pueblo tenía la visión de la Ciudad de Dios.   La sociedad moderna floreció porque el pueblo recibió energías de la visión del establecimiento de una Ciudad Terrenal del Progreso.  Sin embargo, en nuestro siglo, esta visión se ha deteriorado y se ha convertido en una Torre de Babel que hoy día empieza a derrumbarse, y a la postre nos sepultará bajo sus ruinas.  Si la Ciudad de Dios  y  la  Ciudad   Terrenal  fueron  tesis  y  antítesis,  una  nueva  síntesis  es  la  única  alternativa  al  caos:  la síntesis de la esencia espiritual del mundo medieval tardío  y el desarrollo  de un pensamiento racional y científico renacentista.  Esta síntesis es: la Ciudad de Ser.

Deja una respuesta

*

Be sure to include your first and last name.

If you don't have one, no problem! Just leave this blank.