Domingo, 4 de Noviembre de 2018

El odio es la violencia interior que no atiende sino a su propia voz. Bernardo Neustadl.

El odio es una incapacidad en los pueblos para ser grandes y una falta de merecimientos en los hombres para ser libres. Santiago Pérez.

El orden es el placer de la razón pero el desorden es la delicia de la imaginación. Paul Claudel.

El orgullo divide a los hombres, la humildad los une. Sócrates.

El orgullo es el primero de los tiranos, pero también el primero de los consuelos. Charles Ducios.

El pensamiento es más que un derecho, es el aliento mismo del hombre. Victor Hugo.

El perezoso considera suerte el éxito del trabajador. Proverbio inglés.

El perfecto valor consiste en hacer uno sin testigos lo que sería capaz de hacer ante todo el mundo. La Rochefoucauld.

El pesar y la pobreza purifican el corazón del hombre, aunque nuestras mentes débiles no ven nada de valor en el universo, salvo la comodidad y la felicidad. K. Gibran.

El placer que acompaña al trabajo pone en olvido a la fatiga. Horacio.

El poder adquirido por malos medios, no tiene, de ordinario, buenos fines. P. Mariana.

El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente. John E. Acton.

El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana; el mes próximo y el año que viene, y de explicar después por qué no ocurrió lo que el predijo. W. Churchill.

El político debe tener: amor apasionado por su causa; ética de su responsabilidad; mesura en sus actuaciones. Max Weber.

El porvenir pertenece a aquellos que no están desilusionados. Georges Sorel.

El primer castigo del culpable es que su conciencia lo juzga y no lo absuelve nunca. Juvenal.

El primer deber del hombre es desarrollar todo lo que posee, todo aquello en que él mismo pueda convertirse. Andre Maurois.

El principal maestro de las acciones de la vida de los hombres es el infortunio. Licurgo.

El principal objeto de la educación no es el de enseñarnos a ganar el pan, sino en capacitarnos para hacer agradable cada bocado. Anónimo.

El principio más profundo del carácter humano es el anhelo de ser apreciado. William James.

El progreso debe ser un movimiento ordenado y racional hacia una meta fija… y no un torbellino de direcciones falsas y encontradas. Marco Fidel Suárez.

El pueblo no es verdaderamente libre mientras que la libertad no esté arraigada en sus costumbres e identificada con ellas. Mariano José de Larra.

El que anda con sabios, sabio será. Anónimo.

El que aprende y aprende y no practica lo que sabe, es como el que ara y ara y no siembra. Platon.

El que confió sus secretos a otro, hízose esclavo de él. Baltasar Gracián.

El que domina su cólera domina a su peor enemigo. Confucio.

El que encuentra alegría dentro de su propia casa, ¿dónde la ira a buscar? Tamayo y Baus.

El que es bueno en la familia, es también buen ciudadano. Sófocles.

El que es temido por muchos, debe temer a muchos. Publio Siro.

El que está abajo no debe temer a las caídas. John Bunyan.

El que estudia diez años en la oscuridad será universalmente conocido cuando quiera. Proverbio Chino.

El que habla a un necio, aunque sea prudente parecerá también necio. Euripides.

El que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho. Miguel de Cervantes.

El que no ha sufrido no sabe nada; no conoce ni el bien ni el mal; ni conoce a los hombres ni se conoce así mismo. Fenelón.

El que pide con timidez se expone a que le nieguen lo que pide sin convicción. M. Robespierre.

El que pregunta con mala intención no merece conocer la verdad. San Ambrosio

El que pretende enriquecerse en un día, sé vera apremiado todo el año. Leonardo da Vinci.

El que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos. Francisco de Quevedo.

El que se alaba a sí mismo siempre encuentra quien se ría de él, lo cual no es cómico sino trágico. Publio Ciro.

 PLACER-FELICIDAD:

Todo hombre alimenta un secreto sueño, que no es la bondad ni el amor, sino un desenfrenado deseo de placer y egoísmo. Gabriele d’ Annunzio.

Yo no sé qué sea más triste que ésas revelaciones fulmíneas [que participa de las propiedades del rayo] que hacen nacer en el corazón el deseo de la felicidad. Gabriele d’ Annunzio.

El estado de felicidad no existe en el hombre. Existen atisbos, instantes, aproximaciones, pero la felicidad termina en el momento en que empieza a manifestarse. Nunca llega a ser una situación continuada. Cuando no tienes nada, necesitas; cuando tienes algo, temes. Siempre es así. Total, que nunca se consigue. Miguel Delibes.

La primera obligación del hombre es ser feliz, y la segunda, hacer feliz a los demás. Mario Moreno (Cantinflas).

El hombre más feliz es el que hace la felicidad del mayor número de sus semejantes. Denis Diderot.

La felicidad es como una mariposa. Cuanto más la persigues, más huye. Pero si vuelves la atención hacia otras cosas, ella viene y suavemente se posa en tu hombro. La felicidad no es una posada en el camino, sino una forma de caminar por la vida. Viktor Frankl.

Las ruinas son a menudo las que abren las ventanas para ver el cielo. Viktor Frankl.

La tristeza no tiene fin, la felicidad sí. Película Orfeo Negro.

Siddhartha… las había abandonado por lo más efímero y mezquino que existe, el placer de los sentidos. Hermann Hesse.

Qué camino tan árido y llano había recorrido [Siddhartha] en esos años, sin sentir aquella sed de aspiraciones nobles y sin proponerse una meta elevada, contentándose con placeres mezquinos que, sin embargo, no lo satisfacían. Hermann Hesse.

Siddhartha era un chiquillo en cuestiones de amor y tendía a precipitarse ciegamente en el placer como en un abismo sin fondo. Hermann Hesse.

Todo rezumaba engaño y simulaba tener sentido, felicidad y belleza, cuando no era más que podredumbre encubierta. El mundo tenía un gusto amargo. Una tortura era la vida… Siddhartha, no encontraba ni placer ni alegría alguna en sí mismo. Hermann Hesse.

La moderación presupone el placer; la abstinencia, no. Por eso hay más abstemios que moderados. Georg Christoph Lichtenberg.

La prohibición sazona los manjares.  Michel de Montaigne.

La felicidad es como un gorrión en una rama. Mueves la rama y sale volando. Película La pequeña Vera.

¡El hombre ha nacido para la felicidad y para la libertad y en todas partes es esclavo e infeliz! ¡La sociedad tiene como fin la conservación de sus derechos y la perfección de su ser; y por todas partes la sociedad lo degrada y lo oprime! ¡Ha llegado el tiempo de recordarle sus verdaderos destinos! Maximilien Robespierre.

La felicidad consiste en poner de acuerdo tus pensamientos, tus palabras y tus hechos. Mohandas Gandhi.

Cuando se atisba un resquicio de felicidad siempre hay alguien que quiere destruirlo. Película Descubriendo nunca jamás.

Me gusta el whisky, los coches rápidos y la ropa cara, y me gustas tú. ¿Qué más quieres saber? Película Enemigos públicos.

Si quieres vivir feliz, no te importe que te crean tonto.  Lucio Anneo Séneca.

En mi opinión, si usted quiere disfrutar el arco iris, tendrá que soportar la lluvia. Dolly Parton.

Es feliz… el que tiene un juicio recto; es feliz el que está contento con las circunstancias presentes, sean las que quieran, y es amigo de lo que tiene; es feliz aquel para quien la razón es quien da valor a todas las cosas de su vida. L. A. Séneca.

En la perfección de nuestra razón consiste toda la felicidad de nuestra vida. L. A. Séneca.

Júzgate dichoso cuando puedas vivir a la vista de todo el mundo.  L. A. Séneca.

La felicidad es no necesitarla. L. A. Séneca.

La felicidad no mira dónde nace, sino adónde puede llegar. L. A. Séneca.

La felicidad que no se modera se destruye a sí misma. L. A. Séneca.

La naturaleza de las cosas ha dispuesto éstas de modo que, para vivir bien, no hace falta gran aparato: cada cual puede hacerse feliz a sí mismo. Poca importancia tiene lo que da la fortuna, y apenas puede hacernos vencer de un lado o del otro: ni lo favorable exalta al sabio ni lo adverso le deprime, pues el sabio se ha esforzado siempre en confiar principalmente en sí mismo, y es en sí mismo es donde busca toda alegría. L. A. Séneca.

La verdadera felicidad no consiste en tenerlo todo, sino en no desear nada. L. A. Séneca.

No se goza de la posesión de ningún bien si no es en compañía. L. A. Séneca.

Seguir la vida mejor, no la más agradable, de modo que el placer no sea el guía, sino el compañero de la voluntad recta y buena. Pues es la naturaleza quien tiene que guiarnos; la razón la observa y la consulta. Si conservamos con cuidado y sin temor nuestras dotes corporales y nuestras aptitudes naturales, como bienes fugaces y dados para un día, si no sufrimos su servidumbre y no nos dominan las cosas externas; si los placeres fortuitos del cuerpo tienen para nosotros el mismo puesto que en campaña los auxiliares y las tropas ligeras (sirven para servir, no mandar). L. A. Séneca.

Sólo la virtud nos procura un goce perpetuo y seguro.  L. A. Séneca.

Son los deleites los que nos ocasionaron debilidad.  L. A. Séneca.

Sólo podrá ser venturoso quien se sienta libre de temor y la única vía que conduce a ello es la honradez.  L. A. Séneca.

Tantas cosas por las que te fuerzas buscando el placer son causas de dolor.  L. A. Séneca.

Te diré cómo se conoce la sanidad del alma: si está contenta de sí misma, si confía en sí misma, si sabe que todos los deseos de los mortales no tienen ninguna importancia para la verdadera felicidad.  L. A. Séneca.

Te diré cuál es el verdadero placer y de dónde viene: de la buena conciencia, de las rectas intenciones, de las buenas acciones, del menosprecio de las cosas del azar, del aire plácido y lleno de seguridad, de la vida que siempre pisa el mismo camino.  L. A. Séneca.

Todo el mundo aspira a la vida dichosa, pero nadie sabe en qué consiste. L. A. Séneca.

Viven más contentos aquellos en quienes jamás puso los ojos la fortuna, que los otros de quienes los apartó. L. A. Séneca.

El que cree que la honradez es el único bien, lleva consigo mismo toda la felicidad. L. A. Séneca.

El colmo de la infelicidad es ciertamente no ya deleitarse en las cosas vergonzosas, sino complacerse en ellas; cuando aquellos que fueron vicios se transforman en costumbres ya no hay remedio. L. A. Séneca.

El hombre que condiciona su felicidad al cumplimiento de un objetivo se hace esclavo de éste. Doménico Cieri Estrada.

La más feliz de todas las vidas es una soledad atareada.  Voltaire.

Cada uno de nosotros está en la tierra para descubrir su propio camino, y jamás seremos felices si seguimos el de otro. James Van Praagh.

Rara felicidad de estos tiempos en que se puede pensar lo que se quiera y se puede decir lo que se siente.  Publio Cornelio Tácito.

Deben buscarse los amigos como los buenos libros. No está la felicidad en que sean muchos ni muy curiosos; sino pocos, buenos y bien conocidos. Mateo Alemán.

Un verdadero espíritu de rebelión es aquel que busca la felicidad en esta vida.  Henrik Johan Ibsen.

¿Por qué lo buscáis tan lejos escondido si en vosotros mismos halláis el paraíso? Giordano Bruno.

… nuestra larga marcha colectiva en pos de una felicidad que en el fondo sabíamos inexistente, pero que nos servía de pretexto, de escenografía y telón para nuestras heroicidades cotidianas. Roberto Bolaño.

ANÓNIMO:

  • Quiero que mis hijos entiendan que el mundo gira entorno a las personas, que no obtendremos de ellas más de lo que sepamos darles, que siempre seremos criaturas humanas más felices cuando amemos que cuando odiemos, cuando auxiliemos que cuando hagamos daño.

  • La felicidad es como una manta de pequeñas dimensiones. Cuando uno se tapa las orejas, se le destapan los pies. Jamás se logra estar a gusto del todo, y mucho menos calentito.

  • La felicidad está dentro de uno, no al lado de nadie.

  • La gente infeliz por lo general, intentan hacer infelices a los demás.

  • A veces se necesita paciencia para encontrar la verdadera felicidad. No será rápido, no será fácil, pero valdrá la pena.

  • Es momento de cambiar, de dejar a un lado el miedo y de luchar por algo que sí importa: mi felicidad.

  • No quiero un final feliz, quiero una vida llena de momentos de felicidad porque el final siempre es triste.

  • Disfruta de las pequeñas cosas, porque puede ser que el día de mañana descubras que, en realidad, eran las cosas grandes.

  • Disfruta cada momento que pase, incluso si parecen pequeños, pues tal vez mañana descubras que fueron los más importantes.

  • Las personas felices aceptan las cosas que no tienen remedio, pero luchan por aquellas que tienen solución.

  • Ser feliz no significa que todo sea perfecto, solo quiere decir que aprendiste a mirar más allá de las imperfecciones.

  • La felicidad es la capacidad de darse al mundo, de ver un milagro en cada amanecer, de mirar las cosas con gratitud…

  • Los muros que construimos alrededor de nosotros nos protegen contra la tristeza, pero también impiden que nos llegue la felicidad.

  • Con el tiempo te das cuenta que las lágrimas no siempre significan tristeza y la sonrisa no siempre significa felicidad.

  • Siempre que estás triste, recuerda que alguien es feliz simplemente porque tú existes.

  • He aprendido con el tiempo que la felicidad vibra en frecuencia de las cosas más simples.

  • La mayor fuente de felicidad en la vida es saber que alguien nos ama por lo que somos, o mejor, que nos ama a pesar de lo que somos.

  • La felicidad es la única cosa que podemos dar, sin tenerla.

  • El amor es la condición en la que la felicidad de otra persona es esencial para la tuya.

 HOMBRE SUPERIOR:

El hombre superior se eleva constantemente en inteligencia y perspicacia; el hombre sin esos méritos desciende constantemente a la ignorancia y el vicio.. Confucio.

El hecho de que el espíritu más profundo tiene que ser también el más frívolo es casi la fórmula para mi filosofía. F. Nietzsche.

El que se erige como juez de la verdad y del conocimiento, es desbaratado por las carcajadas de los dioses. Albert Einstein.

Creo en el espíritu, pero no me parece que el hambre y las privaciones puedan hacer mejor al hombre. Erico Verissimo

A veces una broma, una anécdota, un momento insignificante, nos pintan mejor a un hombre ilustre, que las mayores proezas o las batallas más sangrientas. Plutarco.

Cómo se tienen que comportar los que ocupan con toda propiedad un puesto de gobierno: El hombre superior es generoso sin despilfarro, hace que los súbditos trabajen sin protestar, desea sin codicia, es digno sin orgullo y autoritario sin brutalidad. Confucio.

El hombre superior tiende a perfeccionar lo bello del ser humano y a abandonar lo malo de él. El hombre vulgar hace lo opuesto. Confucio.

Si uno nota y siente que la persona con quien está hablando posee una gran superioridad espiritual, la conclusión que saca de ello tácitamente, y sin tener clara consciencia, es la siguiente: esa persona nota y siente mi inferioridad y mi cortedad. Ese entimema [pensamiento] excita su odio, su rabia, su rencor más amargos.  Con razón dice por ello Gracián: para ser bien visto, el único medio es vestirse la piel del más simple de los brutos. Arthur Schopenhauer.

Entre varones las personas queridas y buscadas por todos son las tontas e ignorantes; entre mujeres, las feas. Esas personas adquieren pronto fama de tener un corazón extremadamente bueno. Pues cada uno necesita, ante sí y ante otros, algo que excuse su inclinación por ellas. Justo por eso la superioridad espiritual de cualquier índole es una cualidad que aísla; la gente la rehúye, la odia, y como excusa inventa defectos de todas clases a quien la posee. Arthur Schopenhauer.

Las personas destacadas tienen una cosa en común: un sentido absoluto de la misión. Zig Ziglar.

Al igual que Ptahhotep, afirma que el hombre ideal no es el guerrero, sino el hombre de paz que se esfuerza en prosperar y es generoso con los demás. Ese hombre ideal es modesto, tranquilo y amable con la gente y humilde ante los dioses. No es perfecto, porque la perfección es una virtud divina y no humana. Amenemope

El punto más alto que un hombre puede alcanzar no es el conocimiento, la virtud, la bondad o la victoria; hay algo más grande, más heroico y desesperado aún: el temor sagrado.  Nikos Kazantzakis.

Cada época tiene su propia especie divina de ingenuidad, cuya invención le será envidiada por otros épocas y cuánta ingenuidad, cuánta ingenuidad respetable, infantil, ilimitadamente torpe, hay en esa creencia que el docto tiene de su superioridad, en la buena conciencia de su tolerancia, en la candorosa y simplista seguridad con que su instinto trata al hombre religioso como un tipo inferior y menos valioso, más allá del cual, lejos del cual, por encima del cual ha crecido él, ¡el, el pequeño y presuntuoso enano y hombre de la plebe, él, el diligente y ágil obrero intelectual y manual de las ‘ideas’ de las ‘ideas modernas’! F. Nietzsche.

Educación superior y gran número son cosas que de antemano se contradicen. Toda educación superior pertenece sólo a la excepción: hay que ser privilegiado para tener derecho a un privilegio tan alto. Ninguna de las cosas grandes, ninguna de las cosas bellas puede ser jamás bien común: pulchrum est paucorum hominum.  F. Nietzsche.

Que los esfuerzos individuales son insignificantes en la gran masa de los asuntos humanos, y que los grandes hombres, a pesar de que existen, y que en la actualidad son vistos como fuerzas perturbadoras, no son más que las criaturas de la edad a la que pertenecen. Henry Thomas Buckle.

Los números perfectos así como los hombros perfectos son muy escasos. R. Descartes.

Las mentes más grandes son capaces de los mayores vicios, así como de las mayores virtudes. R. Descartes.

Los grandes hombres son siempre de una naturaleza originalmente melancólica. Aristóteles.

La mente ordinaria suspira por lo extraordinario, y eso es parte de lo ordinario; la mente común desea ser alguien en particular, eso es parte de lo ordinario. Puedes convertirte en un Alejandro, pero permanecerás ordinario y entonces quién es alguien extraordinario?  Lo extraordinario comienza solo cuando tú dejas de suspirar por ello. Entonces el viaje ha empezado, una nueva semilla ha germinado. Chuang Tse.

El hombre superior ama su alma; el hombre inferior ama su propiedad. Lin Yutang.

En todas las cosas, naturales y humanas, el origen es lo más excelso. Platón.

El carácter más elevado es aquel que está dispuesto a perdonar los errores morales de los demás como si él mismo fuera culpable de ellos cada día, y que tiene tanto cuidado de no cometer una falta como si nunca las perdonara. Plinio el Joven.

Los grandes hombres son meteoros diseñados para quemar de manera que la tierra pueda ser encendida. Napoleón.

El hombre superior es impasible por naturaleza, le da igual que le elogien o censuren. Napoleón.

Había en mi modo de dirigirme a él un tono de superioridad, como cuando se habla desde la metrópoli a quienes viven en la colonia. Juan José Millás.

Las Personas que dejan marcas son las que tienen visión. Anónimo.

El hombre superior es modesto en el hablar, pero abundante en el obrar. Confucio.

No serás una mujer dulce y comprensiva, un ser superior, hasta que las debilidades humanas te inspiren compasión.  Película Historias de Filadelfia.

Uno no puede fiarse de los superiores cuando es más afortunado de lo que fueron ellos. Graham Greene.

Los grandes hombres son aquellos que ven que la espiritualidad es más fuerte que cualquier fuerza material, que los pensamientos gobiernan el mundo. Ralph Waldo Emerson.

La gente cortesana suele ser dura con sus inferiores, porque instintivamente ejerce represalias de las humillaciones perpetuas a que se ve sometida en los palacios. Amado Nervo.

Si el hombre fuese constante sería perfecto. W. Shakespare.

El que no espera nada de los hombres es superior a todos los hombres. Amado Nervo.

Mencio dijo: el hombre superior enseña de cinco maneras:

  • Hay algunos sobre los que cae su enseñanza como lluvia oportuna.

  • Los hay a los que perfecciona en su virtud,

  • Y desarrolla sus capacidades.

  • Responde a las preguntas de otros.

  • Algunos se perfeccionan y cultivan privadamente.

Hombre superior (Mencio):

  • Benevolencia.
  • Corrección.
  • Rectitud.
  • Sabiduría.

 

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