Viernes, 7 de Diciembre de 2018

No importa cuánto se viva sino cómo se vive, si se vive bien y se muere joven, se puede haber contribuido más que una persona hasta los ochenta años preocupada sólo de sí misma. Martín Luther King.

No labra uno su destino. Lo soporta. Anónimo.

No lo hagas, si no conviene; no lo digas, si no es verdad. Marco Aurelio.

No lo que tenemos, sino lo que disfrutamos, constituye nuestra abundancia. Tetit-Senn.

No me preocupa el no ser conocido. De lo que trato es de hacerme digno de ser conocido. Confucio.

No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro. Jean-Paul Sartre.

No podemos evitar las pasiones pero sí vencerlas. Séneca.

No podrás impedir que la melancolía sobrevuele sobre tu cabeza, pero sí trata de lograr que no haga su nido en ella. Anónimo.

No querer mortificar, no querer herir a nadie, puede ser lo mismo una muestra de justicia como de timidez. F. Niestzche.

No rechaces tus sueños. Sin la ilusión el mundo ¡qué sería!. Ramón de  Campoamor.

No se puede ser indiferente ante la contaminación interior del hombre. Jean Costeau.

No seas siempre riguroso ni siempre blando y escoge el medio entre estos dos extremos; que en ello está el punto de la discreción. Miguel de Cervantes.

No seas ambicioso y tacaño; la justa medida es excelente en tales casos. Pitágoras.

No siempre consiste la constancia en hacer las mismas cosas, sino aquellas que se dirigen al mismo fin. Luis XIV.

No solemos considerar como personas de buen sentido sino a los que participan de nuestras opiniones. La Rochefouculd.

No son las riquezas ni el esplendor, sino la tranquilidad y el trabajo, los que proporcionan la felicidad. T. Jefferson.

Acaso, debiéramos aprender de los niños. Porque, es verdad, la alegría se recuerda como un estado feliz en el que, ausente la inquietud y la preocupación, el niño se revuelca jubiloso en el bien concreto de la más pequeña chuchería. Se nos ha dicho que trabajemos por hacernos como niños. Y su secreto no estaba en la ausencia de problemas —que el niño ni los sospecha, siquiera—, sino en la entrega gozosa y feliz a cada instante, a cada ocupación. A. Ortega Gaisán.

¡Qué sentimiento más razonable que el deseo de adquirir o conservar lo necesario para las atenciones propias y de aquellas personas de cuyo cuidado encargan el deber o el afecto! Él previene contra la prodigalidad, aparta de los excesos, preserva de una vida licenciosa, inspira amor a la sobriedad, templanza en todos los deseos, afición al trabajo. Pero este mismo sentimiento, llevado a la exageración, impone ayunos que Dios no acepta, frío en el invierno y calor en el verano, mal cuidado de la salud, abandono en las enfermedades, mortifica con privaciones a la familia, niega todo favor a los amigos, cierra la mano para los pobres, endurece cruelmente el corazón para toda clase de infortunios, atormenta con sospechas, temores, zozobras, prolonga las vigilias, engendra el insomnio, persigue y agita con la aparición de espectros robadores los breves momentos de sueño, haciendo que no pueda lograr descanso. Jaime Balmes.

Nada más conforme a razón que aquel sentimiento de la propia dignidad, que se exalta santamente cuando las pasiones brutales excitan a una acción vergonzosa; que recuerda al hombre lo sagrado de sus deberes y no le consiente deshonrarse faltando a ellos; aquel sentimiento que le inspira la actitud que le conviene tomar según la posición que ocupa; aquel sentimiento que llena de majestad el semblante y modales del monarca; que da al rostro y maneras de un pontífice santa gravedad y unción augusta; que brilla en la mirada de fuego de un gran capitán y en su ademán resuelto, osado, imponente; aquel sentimiento que a la dicha no le permite alegría descompuesta ni al infortunio abatimiento innoble; que señala la oportunidad de un prudente silencio o sugiere una palabra decorosa y firme; que deslinda la afabilidad de la nimia familiaridad, la franqueza del abandono, la naturalidad de los modales de una libertad grosera; aquel sentimiento, en fin, que vigoriza al hombre sin endurecerle, que le suaviza sin relajarle, que le hace flexible sin inconstancia y constante sin terquedad. Pero ese mismo sentimiento, si no está moderado y dirigido por la razón, se hace orgullo; el orgullo que hincha el corazón, enhiesta la frente, da a la fisonomía un aspecto ofensivo y a los modales una afectación entre irritante y ridícula; el orgullo que desvanece, que imposibilita para adelantar, que se suscita a sí propio obstáculos en la ejecución, que inspira grandes maldades, que provoca el aborrecimiento y el desprecio, que hace insufrible. Jaime Balmes.

PLACER-FELICIDAD:

He puesto mi felicidad en estar triste. Stendhal.

La felicidad no debe ser confundida con el bienestar, o con la euforia. En un sentido heroico, podría estar relacionada con el cumplimento del deber. Lo más cercano a un concepto sensato de la felicidad sigue siendo un viejo concepto griego, la ataraxia: un camino de equilibrio emocional, control de las pasiones y fortaleza de ánimo. Enric González.

Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana, puedes darte el permiso de ser feliz hoy. Omar Khayyam.

El hombre sólo será feliz cuando sus dio­ses se perfeccionen. Lawrence Durrell.

Sigue tu dicha y el universo te abrirá puertas donde sólo hubieron muros. Joseph Campbell.

El secreto de la salud, tanto para la mente como para el cuerpo, no consiste en lamentarse por el pasado, ni en preocuparse por el futuro, ni en adelantarse a los problemas, sino en vivir el momento presente con sabiduría y honestidad. Buda.

No hay ningún camino que conduzca a la felicidad, la felicidad es el camino. Buda.

La felicidad consiste en valorar lo que tienes. Hellen Keller.

Queremos ser felices, pero a menudo ignoramos qué nos da felicidad. Y con este objetivo tan vago, corremos el riesgo de elegir proyectos que no sólo no nos conducen a la felicidad, sino que, además, consumen nuestra energía. Mercè Conangla y  Jaume Soler.

El secreto de la felicidad: cada persona debe buscar su propia fórmula. Nosotros pensamos que tiene mucho que ver con haberse construido una vida con sentido, ser coherentes, vivir según valores humanos elegidos de forma inteligente, y conectados a nosotros mismos, a los demás y al mundo. Mercè Conangla y  Jaume Soler.

Ser feliz: nos han querido hacer creer que es posible ser feliz sin el esfuerzo de la superación, sin enfrentarse al sufrimiento que a cada uno le toca, sin el dominio de sí, sin el cansancio del esfuerzo, sin la tensión de vivir los compromisos. Pedro Manglano.

Si amar es darse, entregarse, hemos de admitir que, para darme, lo primero que necesito es poseerme, porque sólo puedo dar aquello que poseo. Por eso, felicidad y dominio de sí van de la mano.  Tenemos que perder el miedo a sufrir: sufrir, cuando toca, para poder amar más y mejor. Pedro Manglano.

La esperanza deja de ser felicidad cuando va acompañada de la impaciencia. John Ruskin.

Es mejor flotar una y otra vez en el mar del placer que sumergirse profundo en él. Cameron Díaz.

Al final, nadie es responsable de tu bienestar, sólo y únicamente tú. Jennifer López.

Breve es la vida, y debemos pasarla lo más agradablemente que se pueda, y no con penas. Eurípides.

Tu felicidad y bienestar no depende tanto de lo que sucede, sino de cómo lo interpretas. Asegúrate de que eres tú quien da significado a los hechos de tu vida, no tu ser querido problemático u otras personas.  Kate Thompson y Bill Klatte

No existe ningún deber que infravaloremos tanto como el deber de ser felices. Robert Louis Stevenson.

Ninguno puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo. Jean Jacques Rousseau.

Hay quienes adquieren la mala costumbre de ser infelices. T. S. Eliot.

La ley del amor, más que un mandamiento, es una invitación a ser felices. Hermann Hesse.

Se exageran de igual modo la desgracia y la felicidad; nunca somos tan desgraciados ni tan dichosos como se dice. Honoré de Balzac.

Nuestro cerebro es el mejor juguete que se ha creado. En él están todos los secretos incluso el de la felicidad. Charlie Chaplin.

La felicidad es un artículo maravilloso: cuanto más se da, más le queda a uno. Blaise Pascal.

¿Debe afligirme una hermosa felicidad porque huyó rápidamente? Un breve encuentro y un largo recuerdo hacen el alma rica y libre. Emanuel Geibel.

La felicidad consiste en la ignorancia de la verdad. Giacomo Leopardi.

La felicidad no brota de la razón sino de la imaginación. Immanuel Kant.

La moral es una ciencia que enseña, no cómo hemos de ser felices, sino cómo hemos de llegar a ser dignos de la felicidad. Immanuel Kant.

La felicidad es darse cuenta de que nada es demasiado importante. Antonio Gala.

La esperanza de que nunca es tarde para cambiar, la esperanza de que la felicidad está ahí, aguardando a que la alcancemos. Anita Nair.

Pasa con la felicidad como con los relojes, que los menos complicados son los que menos se estropean.  N. Chamfort.

La felicidad total del hombre consiste en disfrutar de la estimación de los demás. Blaise Pascal.

La felicidad de los malvados como un torrente pasa. Jean Racine.

La fortuna, el triunfo, la gloria, el poder pueden aumentar la felicidad pero no pueden crearla. Sólo los afectos la dan. André Maurois.

… El hombre virtuoso descansa en la virtud, y el hombre sabio la ambiciona. Confucio.

La felicidad para mí consiste en gozar de buena salud, en dormir sin miedo y despertarme sin angustia. François Sagan.

Para el éxito sobra el talento; para la felicidad, ni basta. Camilo José Cela.

Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan a la gran felicidad. Pearl S. Buck.

Amor es felicidad. Quien logra amar es feliz. Hermann Hesse.

La felicidad nunca es triste ni alegre, es la felicidad. Armand Salacrou.

Nuestra felicidad no depende de nuestras obras, sino de lo grande que sea nuestro amor. Johannes Tauler.

Amar es encontrar en la felicidad de otro la propia felicidad. G. W. von Leibniz.

El tiempo vuela a veces como un pájaro, y a veces se arrastra como un caracol. Pero la mayor felicidad del hombre sobreviene cuando no se advierte si su paso es raudo [rápido] o moroso [lento]. Iván Turguéniev.

La felicidad y la desgracia acuden ordinariamente a los seres que ya son felices y desgraciados. F. de la Rochefoucauld.

La esperanza es una felicidad por sí misma, y la mayor que el mundo puede darnos. Samuel Johnson.

El saber es la parte principal de la felicidad. Sócrates.

El secreto de mi felicidad esta en no esforzarme por el placer, sino en encontrar el placer en el esfuerzo. André Gide.

Los gobiernos tienen muy poca influencia sobre la felicidad privada del hombre. Samuel Johnson.

No tenemos derecho a gozar de felicidad si no la creamos en torno a nosotros, de la misma manera que no lo tenemos a consumir la riqueza sin producirla. Bernard Shaw.

Acostumbrarse a la felicidad es una gran infelicidad. Publio Siro.

El ocio en sí, por mucho que se exalte, no hace nunca feliz. Sólo la libre expansión de las energías crea el sentimiento de la felicidad. H. von Keyserling.

El tiempo sólo se calcula por la felicidad o por el dolor. Alejandro Dumas, padre.

La felicidad doméstica es el fin de nuestros anhelos, y la recompensa general de todos nuestros trabajos. Henry Fielding.

La felicidad es como un eco: contesta, pero no viene a nosotros. Isabel de Rumania.

La felicidad reside en el ocio del espíritu. Aristóteles.

El hombre debe considerar siempre lo que tiene antes de lo que quiere; la infelicidad viene cuando la realidad no llega. Joseph Addison.

No es la forma de gobierno lo que constituye la felicidad de una nación, sino las virtudes de los jefes y de los magistrados. Anónimo.

La felicidad pasa tan deprisa que no deja huella salvo en el caso de las obras de la imaginación. Sarah Bernhardt.

La filosofía no puede contribuir a nuestra felicidad más que disminuyendo nuestras miserias. Oliver Goldsmith.

El problema no es que nunca seamos felices, es que la felicidad sea tan episódica. Ruth Benedict.

No es cierto que la felicidad alcanzada demasiado tarde… sea exactamente la misma cuya falta nos hacía ser antes tan infelices. Marcel Proust.

Le felicidad es una mercancía fabulosa: cuanto más se da más se tiene. Blaise Pascal.

La felicidad se parece a las corbatas; cada uno escoge el color de la suya. Noel Clarasó.

Vivir para los demás no es solamente la Ley del deber sino también la Ley de la felicidad. Goethe.

La soledad es un infierno para los que intentan salir de ella; es también una felicidad para los ermitaños que se esconden. Abe Kobo.

La felicidad, como el arco iris, no se ve nunca sobre la casa propia, sino sólo sobre la ajena. Proverbio alemán.

El amor da la mayor felicidad que cabe en el mundo. Platón.

 SALUD:

  • Es cierto que nada contribuye menos a la felicidad que la riqueza y que nada contribuye más que la salud. Todo debe ceder el paso a la salud. Arthur Schopenhauer.

  • La salud del pueblo es la primera ley. Cicerón.

  • La enfermedad es el médico más oído; a la bondad, al saber, sólo le prometemos, al sufrimiento lo obedecemos. Marcel Proust.

  • Tengo un amigo gordo que no soportaría un viaje en tercera. Y, sin embargo, hace en su cuerpo, de cuarta clase, el viaje del nacimiento la muerte. J. Giraudoux.

  • El cuerpo encierra al espíritu en una fortaleza; muy pronto la fortaleza se ve asediada por todas partes y al fin el espíritu tiene que rendirse. Marcel Proust.

  • Saber envejecer es la obra maestra de la sabiduría, y una de las partes más difíciles del gran arte de vivir. Amiel.

  • Si quieres ser viejo mucho tiempo, hazte viejo pronto. Cicerón.

  • A medida que un hombre entra en años quiere vivir profundamente. Un sentimiento de triste dignidad invade su alma, y esto es falta para un cómico. Charles Chaplin.

  • Cuando uno es viejo tiene que hacer más que cuando es joven. Goethe.

  • El hombre es el único animal que ha de verse horriblemente desfigurado por la vejez. Somerset Maugham.

  • El drama de la vejez no consiste en ser viejo, sino en haber sido joven. Oscar Wilde.

  • Que tu palabra no se adelante a tu pensamiento. Pítaco de Mytiline.

  • Ser sobrio no es una gran virtud; pero no serlo es un gran defecto. Cristina de Suecia.

  • Fácil cosa es, cuando se goza de buena salud, aconsejar a los enfermos. Terencio.

  • Hay que comer y beber con tal moderación que nuestras fuerzas se restauren y no se recarguen. Cicerón.

  • Que tu pensamiento no rebase el momento presente. He aquí el secreto de la paz. Omar Khayyam.

  • De nada le sirve a la mujer ser joven sin ser bella, ni ser bella sin ser joven. La Rochefoucauld.

  • El esnobismo es una enfermedad grave del alma, pero localizada y que no la estropea por entero. Marcel Proust.

  • La compasión es una limosna que el sano debe al enfermo. Donoso Cortés.

  • El alcohol es una sustancia que mata lo que está vivo y conserva lo que está muerto. M. Zamacois.

  • Todo gordo debería empezar por hacer doble ejercicio del que hace y por comer la mitad de lo que come. Gregorio Marañón.

  • La juventud considera la vida como si fuera oro purísimo; la vejez tiene presente la aleación. J. E. Carpenter.

  • La vida es una enfermedad; el mundo un gran hospital; y la muerte, el médico nos cuida a todos. H. Heine.

  • Quien es esclavo de su cuerpo, no es verdaderamente libre. Arthur Schopenhauer.

  • Todo lo que se come sin necesidad, se roba al estómago de los pobres. Gandhi.

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