¿Qué relación tiene la religión con la moralidad?

Religión y moralidadCada uno de nosotros ha contribuido a este sistema de moralidad, el cual se basa en la adquisición y en la astuta protección propia. En el sistema cerrado de la así llamada moralidad, hemos creado religiones estáticas con sus dioses estáticos, sus imágenes muertas, sus pensamientos petrificados. Esta prisión cerrada de la moralidad se ha vuelto tan poderosa, tan compulsiva, que la mayoría de los individuos vive con el temor de romper con ella e imita meramente las reglas y la conducta de la prisión (13).

La moralidad, la disciplina que ustedes tienen ahora, se basa en la búsqueda individual de la propia seguridad por medio de la religión y la explotación económica. Pueden hablar de amor y hermandad los domingos, pero los lunes explotan a los demás en sus diversas ocupaciones. La religión, la moralidad, la disciplina, actúan tan sólo como un pretexto para la hipocresía. Una moralidad así, desde mi punto de vista, es inmoral. Como ustedes buscan despiadadamente la seguridad económica, a causa de lo cual surge una moralidad adaptada para ese propósito, han creado en todo el mundo religiones que les prometen la inmortalidad mediante sus pesadas y peculiares disciplinas y moralidades. Mientras esta cerrada moralidad exista, tiene que haber guerras y explotación, no puede haber verdadero amor humano. Esta moralidad, esta disciplina tiene su base real en el egoísmo y en la cruel búsqueda de la seguridad individual (13).

Las iglesias están fundamentadas en nuestro temor, en nuestro propio deseo de una continuación personal. Tanto la moralidad de la religión como la de los negocios, se originan en la exigencia profunda de seguridad egoísta; por lo tanto, eso no es moral. Ustedes deben cambiar radicalmente su propia actitud hacia la moralidad. Las iglesias y otras organizaciones no pueden ayudarles, porque ellas mismas se basan en la estupidez y codicia humanas (13).

Si aceptan la idea religiosa de que existe un poder divino, invisible, que controla nuestro destino y así nos fuerza a la obediencia, a la veneración y al culto, entonces también deben reconocer las inferencias de este concepto. A la aceptación profunda de tal poder divino, debe seguir una completa reorganización social y moral. Esta aceptación se basa en la fe, la cual da, por fuerza, nacimiento al temor, aun cuando uno pueda disimular este temor afirmando que es amor. Ustedes aceptan esta idea religiosa porque contiene la promesa de una inmortalidad personal. Su moralidad se basa sutilmente en la propia perpetuación, en la recompensa y el castigo. En este concepto está también la idea del logro, de la búsqueda egoísta y del éxito. Y, si aceptan eso, entonces deben buscar guías, Maestros, senderos, disciplinas, y perpetuar las muchas formas sutiles de autoridad (14).

La actitud ultramundana basada en la fe y, por ende, en el temor, ha desarrollado creencias, dogmas, ceremonias, y ha fomentado una moral dirigida a la seguridad individual; su resultado es un sistema de evasiones respecto de este mundo de conflicto y dolor. Ha generado, pues, una división entre lo real y lo ideal, entre el aquí de este mundo y el más allá, entre la Tierra y el cielo, entre lo interno y lo externo. A causa de este concepto, se ha desarrollado una moralidad basada en el temor, en el afán adquisitivo, en la seguridad y el bienestar individual aquí y en el otro mundo, así como una serie de valores inmorales, hipócritas y enfermizos que están totalmente en desacuerdo con la vida (14).

La mente ha de darse cuenta del condicionamiento impuesto por la sociedad con respecto a la moralidad, darse cuenta de las innumerables sanciones que impone la religión, y percibir también cómo, al rechazar estas imposiciones externas, ha cultivado uno ciertas resistencias internas, las creencias conscientes e inconscientes que se basan en la experiencia, en el conocimiento, y que se convierten en normas directivas (34).

Prasad: ¿debe inculcarse en los jóvenes una educación moral y religiosa o sólo la observación? Krishnamurti: ¿a qué se refiere usted al hablar de valores morales? Supongamos que tiene usted hijos. ¿Qué les va a enseñar? ¿Les enseñará usted a cuidar a su prójimo, a cuidar a su madre y a su padre, a cuidar a los árboles, a las plantas de su jardín a cuidar su entorno? Donde hay cuidado, amor y afecto hay moral. Pero eso es precisamente lo que no existe. ¿A qué se refiere usted exactamente al hablar de valores morales? Prasad: ¿enseñarles la vida de los santos? K: los santos no fueron seres humanos totales. La mayoría de ellos fueron más bien neuróticos. Su evolución fue unilateral (26).

Las iglesias dicen, viva pacíficamente, sea amable, ame a su prójimo, todo lo cual es un puro disparate. Esto no es más que una declaración verbal que no tiene el menor sentido. No es más que una idea, porque la moralidad de la sociedad, que es la moralidad de la iglesia, es inmoral (18).

¿Qué autoridad, fuera de la astuta autoridad del poder, tiene cualquier individuo o grupo para crear la norma omnisciente para el hombre? Eso es lo que ha hecho la iglesia, por el poder del miedo, de la adulación y de la promesa, y ha hecho del hombre un prisionero (67).

Toda la educación que han recibido ha estado basada en la recompensa y el castigo. Los católicos metieron eso a la fuerza por las narices de todo el mundo y han continuado haciéndolo por dos mil años, y también siguen haciéndolo en Asia, en la India; en todas partes se basan en la recompensa y el castigo. Y si usted está libre, si la mente está absolutamente libre de recompensa, de castigo, entonces hará lo correcto [si la mente es libre hará lo correcto y esa es su recompensa, el hacerlo y su castigo el no hacerlo, pero no se actúa por un objetivo, derivado de una idea creada por el pensamiento que pertenece a una mente condicionada. Una mente lúcida sabe la diferencia entre lo que está bien y lo que está mal y hace el bien y evita el mal. No actúa mirando la recompensa o el castigo, actúa movida por su atracción por el bien y por la evitación del mal] (17).

 

 

 

 

 

 

 

 

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