Miércoles, 18 de Abril de 2018

Las personas inteligentes son capaces de simplificar lo complejo; los tontos, en cambio, suelen complicar lo sencillo.  Gerald Grumet.

La paciencia es una virtud, excepto cuando se trata de apartar los inconvenientes. Margaret Thatcher.

Tres facultades hay en el hombre: la razón que esclarece y domina; el coraje o ánimo que actúa, y los sentidos que obedecen. Platón.

Lo que tengo, cuando lo doy, se convierte en lo que soy. Anónimo.

Lo que manda es nuestra debilidad humana y eso no hay arma que lo mate. Película The Shooter.

Pobre, pero endeudado sólo conmigo mismo. Horacio.

No trates de recordar cómo fueron las cosas, eso nunca lo sabrás. Claude Simon.

El gusto de la concentración productora debe reemplazar, en un hombre ya maduro, al gusto de la desperdigación. Charles Baudelaire.

Paciencia y sufrimiento quieren las cosas para que pacíficamente se alcance el fin de ellas. Mateo Alemán.

Los reyes no nacen Alejandro. Se forjan con firmeza y sufrimiento. Un rey debe saber herir a quien ama. Película Alejandro Magno.

Lo que llamamos nuestra intimidad no es sino nuestro imaginario mundo, el mundo de nuestras ideas. José Ortega y Gasset.

La filosofía es la sustitución de hábitos por disciplinas. Gilbert Ryle.

Un comienzo no desaparece nunca, ni siquiera con un final. Harry Mulisch.

La sonrisa es el idioma universal de los hombres inteligentes. Víctor Ruiz Iriarte.

No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre. Stefan Zweig.

El éxito es lo que nos da confianza para poner en práctica lo que el fracaso nos ha enseñado. P. Carrasco.

Dios mío, no me dejes juzgar aquello que no comprendo o no conozco. No me dejes siquiera hablar de ello. Chéjov.

A un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa. León Tolstoi.

Tú eres el que tiene que hacer el esfuerzo. Los maestros sólo te señalan el camino. Buda.

En un beso, sabrás todo lo que he callado. Pablo Neruda.

Amor es verse como otro ser nos ve. María Zambrano.

Todo lo que necesitamos es un oído que escuche, un ojo que vea y, sobre todo, un corazón que sienta. Anónimo.

Sólo es grande quien se considera heredero [de los que saben]. Goethe.

La cualidad nunca es un accidente; siempre es el resultado de un esfuerzo inteligente. John Ruskin. 

MARCO TULIO CICERÓN: 

  • Aparta un amor viejo con un amor nuevo, como un clavo saca otro clavo.

  • Que las armas cedan a la toga [palabras que Cicerón escribió en alabanza de su propio consulado. Se usa para afirmar la preeminencia del poder civil sobre el militar].

  • Como nada es más hermoso que conocer la verdad, nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad.

  • Con la costumbre casi se forma otra naturaleza.

  • Cuando aspiras a alcanzar el puesto más alto, recuerda que es honorable la segunda, o tercera posición.

  • De hombres es equivocarse; de locos persistir en el error.

  • De todos es errar; sólo del necio perseverar en el error.

  • Debemos cuidar de que los delitos no sean castigados con más severidad de la que merecen.

  • Donde quiera que se esté bien, allí está la patria.

  • El cultivo de la memoria es tan necesario como el alimento para el cuerpo.

  • El don más noble y excelente que el cielo ha concedido al hombre es la razón, y entre todos los enemigos con los que la razón tiene que luchar, el placer es el más importante.

  • El espíritu recto se regocija con el bien y sufre con el mal.

  • El estudio y la contemplación de la naturaleza es el natural alimento de la inteligencia y del corazón.

  • El hombre condena cuando no entiende.

  • El hombre no tiene enemigo peor que él mismo.

  • El que enseña el camino al que va errado, luz en su luz le enciende y a él le alumbra habiéndola comunicado.

  • El que seduce a un juez con el prestigio de su elocuencia, me parece más culpable que el que lo corrompe con dinero.

  • El testimonio de mi conciencia es para mí de mayor precio que todos los discursos de los hombres.

  • Es bueno acostumbrarse a la fatiga y a la carrera, pero no hay que forzar la marcha.

  • Es la fortuna, no la sabiduría, la que gobierna la vida del hombre.

  • Es la propia naturaleza la que nos impulsa a amar a los que nos han dado la vida.

  • Esperemos lo que deseamos, pero soportemos lo que acontezca.

  • Estar contentos con lo que poseemos es la más segura y mejor de las riquezas.

  • Este es el primer precepto de la amistad; pedir a los amigos sólo lo honesto, y hacer por ellos sólo lo honesto.

  • Existe, de hecho, jueces, una ley no escrita, sino innata, la cual no hemos aprendido, heredado, leído, sino que de la misma naturaleza la hemos tomado, exprimido, apurado, ley para la que no hemos sido educados, sino hechos; y en la que no hemos sido instruidos, sino empapados. Ley innata de la legítima defensa.

  • Gran renta es la economía.

  • Grave es el peso de la propia conciencia.

  • Hago más caso del testimonio de mi conciencia que de todos los juicios que los hombres hagan por mí.

  • Hay dos clases de belleza, el encanto y la dignidad. El encanto es la cualidad de la mujer; la dignidad, del hombre.

  • Hay enfermedades del alma más perniciosas que las del cuerpo.

  • Hay que comer y beber con tal moderación, que nuestras fuerzas se restauren y no se recarguen.

  • La Historia es la vida de la memoria, la maestra de la vida.

  • La amistad comienza donde termina o cuando concluye el interés.

  • La amistad es un perfecto acuerdo sobre las cosas divinas y humanas junto con un sentimiento recíproco de benevolencia y afección.

  • La aspiración democrática no es una simple fase reciente de la historia humana. Es la historia humana.

  • La evidencia es la más decisiva demostración.

  • La confidencia corrompe la amistad; el mucho contacto la consume; el respeto la conserva.

  • La filosofía es el cultivo de las facultades mentales. Desarraiga nuestros vicios y prepara el espíritu para recibir la semilla adecuada.

  • La gratitud no es solo la mayor de las virtudes, sino la madre de todas las demás.

  • La fuerza es el derecho de las bestias.

  • La honradez es siempre digna de elogio, aún cuando no reporte utilidad, ni recompensa, ni provecho.

  • La ley es la razón suma enclavada en la naturaleza, y que ordena lo que debe hacerse y prohíbe lo contrario.

  • La ley suprema es el bien del pueblo.

  • La pérdida de nuestras fuerzas es debida más bien a los vicios de la juventud, que a los estragos de los años.

  • La verdadera gloria echa raíces y se expande; las vanas pretensiones caen al suelo como las flores. Lo falso no dura mucho.

  • La vida de los muertos está en la memoria de los vivos.

  • La vida feliz y dichosa es el único objeto de toda filosofía.

  • Las ciencias y las letras son el alimento de la juventud y el recreo de la vejez; ellas nos dan esplendor en la prosperidad y son un recurso y un consuelo en la desgracia.

  • Las enemistades ocultas y silenciosas, son peores que las abiertas y declaradas.

  • Las raíces del estudio son amargas; los frutos, dulces.

  • Los apetitos del estómago y del paladar, lejos de disminuir a medida que los hombres envejecen, van en aumento con la edad.

  • Los hombres se asemejan al vino: el tiempo agria a los malos y mejora a los buenos.

  • Los deseos del joven muestran las virtudes futuras del hombre.

  • Los hombres se asemejan a los Dioses cuando hacen el bien a la humanidad.

  • Los poetas nacen, los oradores se hacen.

 TERAPIA:

Ningún diálogo, puede sustituir el silencio de la experiencia personal, indispensable para llegar a una comprensión íntima de las cosas.  La experiencia es el camino. Y como solía decir Buda, recorrerlo es tarea de cada cual, a fin de que un día el mensajero se convierta él mismo en el mensaje.  Jean-François Revel y Matthieu Ricard.

Los frutos de la práctica espiritual –la serenidad, la vigilancia, la claridad mental- y sus manifestaciones exteriores –la bondad, el desapego, la paciencia- dependen más de la prueba que de la creencia. Se dice que el altruismo y el dominio de sí mismo son los signos del conocimiento, y que liberarse de las emociones es el signo de la meditación. Estas cualidades acaban por arraigarse en nuestro ser y expresarse espontáneamente a través de nuestras acciones [uno es lo que hace o aquello que haces es en lo que te transformas]. Jean-François Revel y Matthieu Ricard.

Es así como se describe la vía espiritual. Los placeres del mundo son muy seductores de entrada.  Invitan al goce, parecen dulces y agradables, y es muy fácil entregarse a ellos.  Empiezan aportando una satisfacción efímera y superficial, pero poco a poco nos damos cuenta de que no cumplen sus promesas y acaban en amargas desilusiones.  Con la búsqueda espiritual ocurre todo lo contrario.  Al principio es austera: hay que hacer un esfuerzo con uno mismo, hay que hacer frente al sufrimiento del conocimiento, según las palabras de Cioran, o incluso a los rigores del ascetismo. Pero a medida que uno persevera en este proceso de trasformación interior, ve surgir una sabiduría, una serenidad y una felicidad que impregnan al ser por entero y que, a diferencia de los placeres precedentes, son invulnerables a las circunstancias exteriores. Según se dice: en la práctica espiritual, las dificultades surgen al principio, y en los asuntos del mundo, al final. También se ha dicho: al principio no llega nada, en el centro no queda nada, al final no parte nada. De hecho, añadiré que esta diligencia, necesaria para adquirir el conocimiento, no es propiamente un sufrimiento: se la define como la alegría fundida en forma de esfuerzo. Jean-François Revel y Matthieu Ricard.

Ya hemos subrayado que el principal atractivo del sabio es ser la ilustración en carne y hueso de la perfección que enseña. Jean-François Revel y Matthieu Ricard.

Cuando se le preguntó al Buda cómo se las había arreglado para cruzar la riada del sufrimiento, respondió: sin entretenerme .appatiţţham y sin apresurarme .anãyūham, crucé la riada… cuando me entretenía, me hundía, cuando me apresuraba .después de la liberación entraba en un remolino. Sólo cuando ni me entretuve ni me apresuré, crucé la riada.  Para ganar la liberación uno requiere una tranquilidad que nunca pierda de vista la meta, pero que se aproxime a ella sin precipitarse o sin fanatismo. La actitud adecuada es una sin intencionalidad. H. W. Schumann.

Si no entiendes de qué hablo, no te preocupes de momento. Tómalo como es y ya lo irás asimilando más tarde.  Cuando el alumno esté listo, aparecerá el maestro.  Robin S. Sharma.

Buda nunca dio a entender que su senda fuera confortable o fácil.  No era un mensaje de ir con la corriente. Habló más bien de resistir a la corriente, moviéndose corriente arriba, y cortando a través del torrente. Era cualquier cosa menos acomodado. Una de sus palabras más utilizadas era ¡esfuérzate!.  El deber de un maestro budista es aconsejar, informar, instruir, apremiar, estimular y animar. David Brazier.

Lokeshvararaja dijo a Dharmakara: tú debes ya saber lo que tienes que hacer. A pesar de que esto era verdad, a Dharmakara le resultó inspirador escucharlo.  Necesitamos inspiración que nos abra los ojos sobre aquello que es posible. David Brazier.

Los procesos de terapia no son solamente para quienes sufran fracasos, sino que también son apropiados para los que se encuentran en los más altos senderos.  David Brazier.

Aparte del Existencialismo, me parece que uno de los enfoques más fructíferos del problema psicoterapéutico surge de las líneas iniciadas por H. S. Sullivan y Frieda Fromm-Reichmann, pues en este caso el contexto social de la personalidad comienza a recibir un tratamiento realmente serio, y, como dijo el propio Sullivan, el sistema del yo .ego tal como lo conocemos actualmente es el principal obstáculo contra los cambios favorables en la personalidad. Alan Watts.

Nadie está tan dañado como para no poder empezar a cultivar su mente, ni tan doblegado por los hábitos destructivos como para no poder dar la vuelta a lo que ya ha aprendido de la vida hasta el hartazgo. David Brazier.

Un conversar distinto nos convierte en un ser distinto. José Luis González Vadillo.

La tarea propia de la psicología es, por supuesto, la comprensión de patrones comportamentales, emocionales, cognitivos y volitivos. Mario Bunge.

Lo nuestro es unir viejas palabras en un orden nuevo para que subsistan y creen la belleza, para que digan la verdad. Virginia Woolf.

Advierte Aaron Beck (1995) en su magnífico manual sobre el tratamiento cognitivo de los trastornos de la personalidad, que cuando intentamos modificar los síntomas la terapia, en principio, suele ser más breve, concreta y objetivable así como su evolución y resultados, que cuando lo que se pretende modificar son esas pautas complejas de comportamiento que integran la personalidad. Si nos planteamos atender a una persona que padece una fobia, posiblemente el método de elección sea una terapia de conducta, si lo que intentamos es modificar una personalidad fóbica (evitativa), el método de elección deberá ser una psicoterapia a más largo plazo, cognitiva o dinámica.  Finalmente, los psicólogos clínicos son tan remisos en adoptar tratamientos empíricamente validados porque su indagación profesional y científica les ha llevado a resultados objetivos que difícilmente serían aceptables desde los estrechos márgenes de los estándares científicos al uso.  Carlos Rodríguez Sutil.

Se ha de añadir que la psicoterapia existencial se propone reponer al individuo en y frente a la vida, de acuerdo con horizontes terapéuticos que encaran verdades existenciales.  A este respecto, se identificaría como un planteamiento que des-psicologiza los problemas psicológicos, pues trata más de disolverlos en las condiciones de la vida que de resolverlos como si obedecieran simplemente a una reparación técnica.  Marino Pérez Álvarez.

Aprender a manejar la espada. Película El Zorro:

  • Dedicación (motivación).

  • Tiempo (paciencia).

 

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