Creación (acceso a lo verdadero) y autoconocimiento

 

Creación y autoconocimientoCuando la mente está atenta, se revelan sus trucos astutos; de tal modo, se conoce a sí misma como la creadora de estos.  Entonces, cuando la mente deja de crear [imaginar, fantasear], hay verdadera creación (15).

La creación puede tener lugar sólo cuando la mente, por obra del conocimiento propio, ha llegado a esa condición en la que está por completo desnuda [sin condicionamiento].  Todo esto significa ardua atención, no complacerse meramente en sensaciones verbales, en búsquedas, en ir de un gurú a otro, de un instructor a otro, en practicar absurdos e inútiles rituales, en repetir palabras, en buscar Maestros (…).  Son todas ilusiones, no tienen sentido.  Son pasatiempos (16).

Por el conocimiento propio viene la quietud de la mente, no por la disciplina, no por la compulsión; y en esa calma total hallaréis que hay un momento sin relación con el pasado, un instante en el cual tiene lugar toda creación (19).

Una mente individual puede existir sólo cuando uno deliberadamente, a conciencia, con sensibilidad, desecha todas las influencias [condicionamientos] porque ha comprendido su significado, su valor superficial.  Sólo entonces existe una mente individual y creativa (60).

 La creación no es para el talentoso, para el dotado, ellos sólo conocen la creatividad pero nunca la creación.  La creación está más allá del pensamiento y de la imagen, más allá de la palabra y la expresión.  No es para ser comunicada porque no puede formularse, no puede envolverse en palabras.  Puede sentirse en estado de completa y lúcida atención.  No es posible utilizarla y exhibirla en el mercado para que se la regatee y se la venda.  No puede ser comprendida por el cerebro con sus complicadas variedades de respuestas.  El cerebro no tiene modo de entrar en contacto con ella.  Es absolutamente incapaz.  El conocimiento es un obstáculo, y sin el conocimiento de uno mismo la creación no puede existir (48).